'Aniquilación' - El futuro trae malas intenciones
El regreso al cine de bajo presupuesto de Adam Wingard (y Simon Barrett) tiene un (relativo) problema: Su sencillez primigenia. Tan simple como un botijo.
Por resumir: Tres "soldados universales" escapan al control del gobierno y la lían parda en mitad del desierto de Nuevo México. Así de simple (y de barato).
Planos cinéticos, violencia estilizada y explotación descarada. 'Aniquilación' es un claro (y congruente) ejercicio de estilo que remite con orgullo a cineastas tan prácticos y comcisos como John Carpenter, Enzo G. Castellari o Albert Pyun.
El problema, o no, según se quiera ver, lo encontramos en lo dicho, su sencillez primigenia: Es un piscolabis más cercano al capricho que a la reivindicación. Tan sencillo... como efectivo, tan sencillo... como sucinto. Es... un visto y no visto.
Un visto y no visto filmado con un excesivo gusto mimético. Una suerte de placer prestado que sabe tanto a videoclub, como tan poco tiene de propio e icónico como para sobrevivir sin el recuerdo y nostalgia de aquellos maravillosos años.

Por Juan Pairet Iglesias
@Wanchopex







