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'Malmkrog' - Sobrevivir

Vía El Séptimo Arte por 01 de octubre de 2021
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Ambientada a principios del siglo XIX en Transilvania, 'Malmkrog' abre las puertas al espectador a una cena de fin de año organizada por un poderoso terrateniente en la que ningún invitado es casual: Un político, una condesa, un general o su esposa. Se come y se charla acerca de la autoridad, el progreso, la moralidad e incluso el Anticristo, en una velada en la que cualquiera puede caer víctima de su propio discurso según las tensiones avancen.

De nuevo un evento social en torno a una mesa, de nuevo tres horas (largas) de metraje. 'Malmkrog' es la nueva película de Cristi Puiu, a quien un servidor conoce por su anterior 'Sieranevada'. Aquella, básicamente, se podía resumir en una familia hablando de todo un poco dentro de un apartamento; esta, básicamente, se puede resumir en un grupo de clase alta hablando de lo humano y lo divino dentro de una mansión. Y así durante tres (largas) horas.

Durante tres horas (muy largas) de metraje que pondrían a prueba la paciencia de cualquiera, ya fuera más o menos impaciente. Como en la mencionada 'Sieranevada', Puiu lo fía todo a una palabra que su cámara abandona a una desnudez aparente. No los he contado, pero leo que son poco más de 60 planos a lo largo de 200 minutos, en una puesta en escena diáfana y minimalista, de movimientos milimétricos y aunque no tan sutiles, si altamente discretos.

De nuevo, una obra de un fuerte aroma teatral, elegante y refinada a partes iguales que está dividida de forma nada casual en seis capítulos que le permiten a Puiu jugar, por encima de su desnuda sencillez aparente, con la percepción que el espectador pueda tener de la apariencia de una historia que, después de todo, no siempre se muestra lineal, coherente o incluso consecuente. Una especie de "fallo en la Matrix" que se ha construido Puiu.

Inspirada en un relato del filósofo ruso Vladimir Soloviev, en cierto sentido 'Malmkrog' está construida como una suma de recuerdos sujetos al inestable e impreciso caos de la memoria de un narrador invisible. Como lo será el recuerdo, vago e impreciso de la propia 'Malmkrog', una obra durante la que es inevitable desconectar de vez en cuando (o a menudo), tanto como es complicado no pensar que ante una película así no se disfruta, sino que se sobrevive.

Si se sobrevive, claro está.


Por Juan Pairet Iglesias
@Wanchopex


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