'Movida celestial' - Un poco de nada y algo de todo
Lo mejor de 'Movida celestial' es a su vez lo peor: Su modesta ligereza.
Es obvio que Aziz Ansari no aspira a nada más que hacer de ella una película ligera, simpática y agradable. Y en efecto, 'Movida celestial' es una película ligera, simpática y agradable. Lo que se dice una comedieta muy fácil de ver. Un bienintencionado caramelo que dura lo que dicen que dura un caramelo en la puerta de un colegio.
La ligereza y clara falta de ambiciones marca sin duda a una película con la suficiente inquietud para reinventarse cada pocos minutos. Eso es lo mejor: Ansari no se limita a plantear una situación y a exprimirla sin más. Lo peor, es que sin embargo no apuesta por ningún giro en concreto. Todo se desarrolla... sin mayor desarrollo.
Un poco sin más, y de manera harto esquemática y amable hasta la inevitable moraleja, servida con la condescendencia populista de quien ficha de nueve a cinco y para casa. Y es que más que una película, 'Movida celestial' al final parece la suma de cuatro o cinco premisas distintas que aún así, ni juntas parecen una película.
Que tampoco actúan como una, en el sentido que se siente como un continuo amago que nunca termina de explotar, aún a pesar de la nobleza y honestidad que transmite su ligereza. Una ligereza por otro lado muy blanca, no por ello menos simpática y agradable que cuanto menos, no es una suma de chistes o improvisaciones. Vacía o no.
Lo es, y no lo es. El humor de 'Movida celestial' surge de un guión que no construye sketches, pero tampoco una película con cuerpo que no sea una suma de momentos, sin que su reparto tenga mucho más que hacer que simplemente estar. Lo que termina siendo 'Movida celestial'. Un simplemente estar... tan agradable como terrenal.

Por Juan Pairet Iglesias
@Wanchopex



