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Capítulo V - Twin Peaks

Vía Festival de San Sebastián por 28 de septiembre de 2017
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El espíritu del fenómeno televisivo más interesante del año ha llegado a San Sebastián.


En primer lugar con 'Happy End', la última película de un Michael Haneke que da la sensación que ha vuelto, cinco años después de 'Amor', por lo mismo que se llegó a decir que volvíamos a 'Twin Peaks': Por dinero. Esto es, porque pagaban bien. Una película que podría pasar por ser un (acomodado y condescendiente) episodio de la mencionada serie, al menos, o sobre todo, en lo que respecta a que carece de sentido por si mismo, sin los restantes episodios. O algo parecido.

La peor versión de Haneke, aquella que además de fría y distante resulta inconexa, y de una ambigüedad fallida y desconcertante. Una obra que tras 110 minutos no parece que vaya a ninguna parte, por lo menos, a ninguna parte interesante. Varios personajes, varias historias entrelazadas pero ningún futuro. Un capítulo intermedio que surge de la nada, continua sumido en la nada, y termina en nada. Porque es de Haneke, o precisamente, porque es de Haneke.


Y en segundo lugar con 'madre!', una cinta que al igual que la serie creada por David Lynch y Mark Frost abarca el arco completo de valoraciones posibles del universo, siendo a su vez admisible, comprensible y aceptable cualquiera de ellas. Y entre la obra maestra y la tomadura de pelo hay tantas, tantísimas opciones que mejor quedarse con un resumen en cuatro puntos que lo debería de decir todo:

- Primero: Darren Aronofsky apela, reta, desafía la inteligencia del espectador, a quién anima a montarse su propia película. Desde luego que no es un filme para "pasar el rato sin más", y a otra cosa, mariposa.

- Segundo: Se trata de un filme valiente (y/o kamikaze), que no tiene miedo ni al ridículo ni al que dirán. Aún mucho menos, al espectador. Dicho a las claras, Aronofsky (y Paramount al apoyarle) le echa muchos "cojones".

- Tercero: Su narrativa es tan arrolladora, agresiva, desconcertante e intrigante que uno está cerca de dos horas totalmente absorto por aquello que se le muestra. Y tan importante es el camino como el destino...

- Cuarto: Se trata de una película, de una de esas pocas películas que nada más verla uno tiene claro que NO VA A OLVIDAR en la vida. La odies, la ames, o te la traiga al fresco. Algo personal, único, inconfundible, inimitable.


La antítesis de todo esto sería 'La llamada', una producción de corte musical concebida para el disfrute sin mayores contemplaciones del espectador. Y algo se disfruta, la verdad... aunque no tanto como estaba previsto, o no tanto como cabía esperar, o no tanto como hubiera sido lo suyo. Mejor tráiler que película, con el halo a decepción que suscita no estar a la altura de un avance verdaderamente estupendo (de la muerte).

Sencilla, ligera y amable. Pero también demasiado sencilla, ligera y amable. Un azucarillo que sabe a poco, inofensivo y de muy corto recorrido. Se deja ver, su blancura resulta simpática y sus cuatro protagonistas son un tesoro. Pero sin embargo no ofrece nada brillante o emotivo, ningún momento icónico para el recuerdo y aún peor, no anima a salir bailando o tatareando de la sala, algo indispensable en cualquier musical que se precie.


Nos vamos con una sonrisa, si... pero no por la gracia de Dios, sino por la gracia de un Aronofsky convertido en la versión refinada y comercial de David Lynch.

Continuará...


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Por Juan Pairet Iglesias
@Wanchopex

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