'La fiesta de despedida': Feel-good asistida
El dispositivo ya está a punto. Ha costado, pero el esfuerzo ha valido la pena. Las piezas están puestas en el sitio que les toca, y se han llevado a cabo todas las pruebas que exigiría cualquier ingeniero que se precie. Solo hace falta contener la respiración y rogarle al de arriba (se llame como se llame) que el invento no nos explote en la cara. Una oración...









