BCN Film Fest 2026 - Un festival con Gràcia
En Barcelona, durante los meses de Marzo y Abril, se concatenan los tres festivales de cine más relevantes de la ciudad condal. A principios de Marzo tiene lugar el Americana Film Fest, centrado en cine independiente americano, y una semana después el D'A Film Festival, un escaparate para el cine de autor de todo el mundo. Dos festivales que apuntan al público más cinéfilo/alternativo, aquel que busca ver películas que casi nunca llegan a circuitos comerciales.
En Abril, y coincidiendo cada año con el día de Sant Jordi, se celebra el BCN Film Fest. El papel que juega en este trío es el de acercar al gran público este tipo de eventos, con un estilo y programación que difícilmente tienen cabida en los festivales mencionados anteriormente. Desde El Séptimo Arte hemos asistido anteriormente al festival, pero nunca nos habíamos parado a desgranar cual es el objetivo de este festival y que es lo que le define.
La gran mayoría de sus películas se proyectan en los centenarios cines Verdi, los de toda la vida del barrio de Gràcia, reforzando esta idea de festival de barrio. Mientras otros festivales buscan ser algo más discretos, el BCN Film Fest viste de cine las calles de Gràcia con su alfombra roja por la que desfilan sus invitados. En ediciones anteriores han pasado por ella celebridades internacionales como Meg Ryan, Johnny Depp, Richard Gere, Susan Sarandon o Ralph Fiennes. Este año el gran nombre entre sus invitados era el de Willem Dafoe, que nos ha deleitado con la dulzura y amabilidad que le caracteriza en sus entrevistas, recibiendo un baño de masas en la alfombra roja y posteriormente en la sesión de ‘El anfitrión’ con presentación y coloquio con el equipo de la película.
Pero un festival no vive de las estrellas invitadas, sino de su programación. Es ahí donde radica el éxito de público que se ve en cada sesión donde son pocos los asientos que se ven vacíos, independientemente de la película que se proyecte. En la sesión de 'El anfitrión' que he mencionado antes se agotaron las entradas a los tres minutos de ponerlas a la venta, un éxito influenciado claramente por la presencia de Willem Dafoe en la sesión, pero no todas las sesiones se venden tan fácil.
Sobre el papel, una sesión de 'Encadenados' un viernes a las 16:30h, una película de 1946 dirigida por Alfred Hitchcock, puede no transmitir la sensación de que la sala vaya a estar llena, pero luego entras en la sala y te toca sentarte en primera fila porque el resto de asientos están ocupados. Lo mismo pasó en la siguiente sesión, protagonizada por 'Un taxi en Tokio', una película japonesa sin ningún gran reclamo para el público más generalista.
Se puede decir con total de seguridad después de diez ediciones que el BCN Film Fest ha conseguido conectar con el público. Gracias a su apuesta por el cine comercial adulto europeo, a la recuperación de títulos de otros años en su sección Imprescindibles o a su colaboración con CineAsia en la sección Asia Women y con Selecta Vision en el Anime Day (novedad de este año) ha conseguido atraer a espectadores de diferentes edades. Quizá no es el festival con las premieres nacionales más llamativas de todo el circuito festivalero ni tampoco apuesta por traer autores o directores desconocidos que puedan sorprender pero es un festival que llena los cines de gente y eso siempre hay que celebrarlo.

Por nuestra parte, estas son las películas que hemos podido disfrutar durante los ocho días que ha durado la décima edición del BCN Film Fest:
'El anfitrión' – Después del revuelo generado por Willem Dafoe en la alfombra roja anterior a la proyección de esta película había ganas de verle en la gran pantalla. Siempre es un placer verle, es un actor que se vacía en cada papel que escoge, nunca se queda a medias o sientes que está con el piloto automático. El problema es que quizá debería comenzar a vigilar un poco más los proyectos en los que participa para no verse involucrado en desastres como el que nos ocupa. El español Miguel Ángel Jiménez dirige esta producción griega, a medio camino entre 'La isla del Doctor Moreau' (sin humanos convertidos en animales) y 'El Padrino', donde un magnate griego (Willem Dafoe) organiza la fiesta de cumpleaños de su hija en su isla privada. Una película más sobre un mafioso obsesionándose con tener todo controlado que ni siquiera un entregado Willem Dafoe consigue hacer más llevadera. Su ritmo es plomizo, los diferentes personajes van desfilando por la pantalla sin que realmente nos importe ninguno por culpa de una nula (o muy vaga) construcción en sus relaciones o dinámicas y la apatía se apodera del espectador mucho antes de llegar al ecuador de la película. Tiene momentos que rozan lo camp, pero se cree demasiado trascendental como para llegar a serlo.
'Pizza Movies' – Se nota cuando en el rodaje de una película se lo han pasado bien haciéndola. Hay veces que eso no traspasa la pantalla y se queda en una broma interna entre amigos pero en 'Pizza Movies' ocurre lo contrario. Carlo Padial y su grupo de colaboradores habituales (Berto Romero, Miguel Noguera, Josep Seguí, Carlos de Diego, etc.) consiguen contagiar al espectador las risas y el buen rollo que se vivió durante la realización de la película, una en la que básicamente vemos a los críticos de cine barceloneses reírse de si mismos. No destaca mucho en el aspecto formal pero si en su divertido guión, escrito por Carlo Padial, Carlos de Diego y Desirée de Fez (conocida crítica especializada en el cine de terror) notándose positivamente la influencia de esta última al ver como conoce al dedillo la precaria profesión de crítico/a cinematográfico, convirtiendo esta desgracia en su gran punto fuerte al reírse constantemente de ella misma a través de su alter ego en la ficción, fantásticamente interpretado por la cómica Judit Martín. Se puede decir que es una película imprescindible si eres de Barcelona por su gran conexión con la ciudad y muy recomendable si quieres pasar un buen rato mientras ves una carta de amor al cine en forma de pizza.
'Encadenados' – Sobran las presentaciones para una película dirigida por Alfred Hitchcock y protagonizada por Ingmar Bergman y Carey Grant (maravillosos los dos). Un romance disfrazado de thriller político con una narrativa para la que no parece haber pasado ochenta años. Su inicio quizá si que se resiente un poco al parecer el típico romance clásico, pero en cuanto entra en escena el elemento político Hitchcock juega con el espectador como quiere dilatando la tensión al máximo hasta conseguir ponerte nervioso y siendo rupturista con muchos de los clichés típicos de esta clase de películas. Es capaz de convertir la cuenta del número de botellas de champán que quedan en el salón en una misión contrarreloj o la bajada por unas escaleras que debería durar menos de un minuto en una escena larga y asfixiante. El maestro del suspense se ganó este nombre a pulso y cuantas más películas dirigidas por él ves, más peso tiene ese calificativo.
'Un taxi en Tokio' – Sencilla premisa para una no tan sencilla película. Un conductor de taxi tiene que llevar a una anciana a su nueva residencia en lo que será un largo viaje. Bajo su apariencia de 'feel good movie', de 'crowdpleaser', se esconde una dura clase de historia sobre el papel de la mujer en Japón, especialmente en el Japón de hace muchos años, con algún que otro giro bastante sorprendente. Esta adorable y enternecedora anciana irá explicando su historia al amargo taxista, que poco a poco irá captando el motivo por el que le está contando su historia. El director Yôji Yamada acierta de pleno en el tono dramático que va adquiriendo la película con el paso de los minutos, sin perder en ningún momento cierto punto de ternura adquirido gracias a la relación que se va creando entre el taxista y su pasajera. Puede pecar de parecer un anuncio de turismo de Tokio y es irremediablemente previsible en algunos interrogantes que abre al inicio de la película, pero es muy agradable sentarse y disfrutar de este viaje.
Por Marc Sacristán García
@TheLebowskiMan





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