'Scream 4' - Scream Movie 4
Diez años después de la última masacre relacionada con el temible asesino Ghostface, Sidney Prescott ha logrado dejar atrás dicho mal trago, y se ha convertido en una escritora de éxito. Ahora, la gira de promoción de su nuevo libro la lleva de nuevo a Woodsboro, su pueblo natal, donde dieron comienzo los ataques que la hicieron tristemente famosa. Al poco tiempo de llegar Sidney, los adolescentes de la localidad empiezan a recibir llamadas amenazadoras al móvil... y además, algunos de ellos, qué inoportuna casualidad, empiezan también a ser brutalmente asesinados. Todo apunta a que Ghostface, un nuevo y pretendidamente sorprendente Ghostface, en efecto, ha vuelto.
Los habitantes de la pacífica (¿?) localidad de Woodsboro vuelven a temblar. Y no lo hacen porque el número de asesinatos haya vuelto a dispararse... lo hacen, más bien, porque la industria del cine ha vuelto a fijar su siempre lasciva mirada en sus calles y hogares. La franquicia 'Scream' ha resucitado... una vez más. Y ya van cuatro. Esta noticia, tal y como está la creatividad ahora mismo en las soleadas colinas de Hollywood, es sin duda una mala noticia. Sin ir demasiado lejos, ya lo pudimos comprobar hace once años con la tercera entrega de la saga, en la que se evidenciaban los excesos y sinsentidos en los que había caído la ya agotada ''fórmula Ghostface''.
¿Había razón pues para que el asesino del teléfono (o ahora el móvil) volviera de entre los muertos? Claro que sí. Siempre la hay, y ésta acostumbra a encontrarse siempre entre suculentos billetes verdes de dólar. Un material en el que los hermanos Bob y Harvey Weinstein se mueven como pez en el agua. Y si estos dos auténticos expertos en optar a los premios de la Academia necesitan recaudar más dinero para las arcas de su productora, esto ya es motivo más que suficiente para reactivar (un concepto últimamente muy de moda en el mundillo) cualquier IP. Si además a dicha reanimación le acompaña una buena idea, mucho mejor... pero en ningún caso es un requisito "sine qua non".
En esta ocasión el encargado de aportar ideas es, como no podía ser de otra manera, Kevin Williamson, creador de la franquicia y guionista de sus dos primeras entregas. De hecho, el que iniciara su carrera a las órdenes de Wes Craven en 1996, la prolongaría con libretos más o menos afortunados, pero sin duda influyentes a finales de la década de los 90 y principios del siglo XXI como los de 'Sé lo que hicisteis el último verano', 'The Faculty', 'Secuestrando a la Srta. Tingle' -que incluso se atrevió a dirigir- o la más actual y televisiva 'The Vampire Diaries'. Productos que han ayudado todos ellos, nos guste o no, a redactar las normas de los productos de terror (en su vertiente más 'slasher' y adolescente) que nos han llegado a lo largo de los últimos años.
En este sentido, la grandeza de la primera 'Scream' recaía en una brillante reflexión sobre los clásicos ochenteros del género, que antecedía a un no menos inspirado proceso de reciclaje que, como ya se ha dicho, terminó sentando las bases del 'slasher' moderno. Más de diez años después, a Wes Craven no ha debido gustarle demasiado lo que ha ofrecido el cine de terror en este periodo. ¿El torture porn de la saga 'Saw'? Craven y Williamson escupen en él en un alocadísimo prólogo, que sea dicho de paso, es de largo lo mejor de esta 'Scream 4', y supone un nuevo más-difícil-todavía en el terreno de las piruetas meta-fílmicas que tanto gustan al director, y que tanto han marcado la identidad de la ahora -¿y de momento?- tetralogía.
Después de la impactante irrupción de James Wan y su película, nos queda el actual 'boom' del terror "low-cost", patrimonio de las parejas Myrick & Sánchez o Balagueró & Plaza, de Gustavo Hernández, Matt Reeves u Oren Peli. El efecto 'Paranormal Activity' tiene también su representación en esta enciclopedia del terror que, no tan en el fondo, le pedimos que sea cualquier historia que lleve por título el de 'Scream'. Aunque su influencia sea mínima, e incluso más deudora del mismo material que en su día concibieron los propios Craven y Williamson (véase aquella insuperable carambola en la que se convertía aquella cámara-espía que mandaba imágenes, en falso directo, a la furgoneta de la periodista Gale Weathers).
El caso es que la pobre cosecha del terror popular de la última década ha podido repercutir en la pobreza de un guión que, aunque nos pese a los fans de la saga, no está a la altura de las circunstancias. Más allá del mencionado prólogo, en el que parece haberse embutido la práctica totalidad creativa, el resto avanza tontamente; de manera cada vez más increíble, y lo que es peor, asustando cada vez menos, tanto por el reducido número de estos momentos en teoría fundamentales para la salud de la causa, como por el escaso impacto de los mismos. Como si hubiera sido escrito sobre la marcha, con giros de guión forzadísimos y sumiendo con ellos a los personajes en el absurdo más gratuito (y no necesariamente simpático o divertido).
Así es, esta cuarta visita de Craven a Woodsboro acaba tornándose en un tonto ejercicio de cinefilia, más pendiente de mirarse el ombligo que de ofrecer un espectáculo rico en sustos y/o gritos. Aunque la ausencia de este último ingrediente sea, quizás, más achacable al pésimo estado de forma en el que llega la supuesta estrella del show... el tiempo no perdona a nadie, y mucho menos a Neve Campbell. Una especie de refrito paródico más cercano a esa tercera entrega que durante diez largos años pareció cerrar las puertas a esta cuarta, que a esas dos primeras que revitalizaron y relanzaron -de buen rollo- el 'slasher' moderno. Un producto decidida, fundamental y esencialmente comercial sin mayor oficio ni beneficio que, seamos honestos, el de hacer caja (a costa del fan que aún no ha aprendido a desconfiar de sus instintos más bajos).
Con todo, el juego autorreferencial propuesto por el maestro Craven no deja de tener cierta gracia... tanta que a veces (el diálogo entre los policías en misión de vigilancia, toda la recta final del relato, etc.), más que parecer una película suya, parece que estemos frente a la nueva "spoof movie" de los hermanos Wayans (o de David Zucker). Así, lo que empezó como una de las películas más terroríficas de la década de los 90, ha acabado convirtiéndose -parece que voluntariamente- en una parodia de ella misma, lo cual también parecía ser su destino desde el principio. De este final puede extraerse una lectura optimista y otra pesimista... que cada cual se quede con la que más le plazca. Pero si alguien me pregunta, contestaré que para estas citas prefiero los sobresaltos antes que las carcajadas.

por Víctor Esquirol Molinas & Juan Pairet Iglesias
@VctorEsquirol / @Wanchopex
Venga ahí todo el spoiler
Spoiler
Scream+asesinato 123= scream4
No puedo ni aprovarla
Mi nota4/10
Stab Scary Parody Movie
11 años han pasado desde la última parte de una saga, que para muchos no se si decir que nos marcó una época pero si recordamos con cariño y seguramente nos inició en un género que ni de lejos inventó pero posiblemente si resucitó e hizo que crecieran algunas otras sagas paralelamente como Se lo que hicistéis el último verano. Lejos quedan en mi recuerdo las originales, al menos en lo que detalles de los asesinos y asesinados se refiere, pero imposible olvidar su esencia y sus personajes principales, cosas que vuelve a rescatar esta, además en clave de homenaje y sátira. El inicio no podía ser mejor, con un bucle de los films que hicieron según la historia basados en los asesinatos y un ejercicio magistral de cine dentro del cine. Además desde el principio dejan claro lo que va a ser la tónica de toda la cinta como es la parodia tanto de la propia saga como de los Slasher en general. Análisis de los clichés y tópicos habituales del género y como este ha ido avanzando, con incontables guiños, referencias y directamente citas desde a los grandes clásicos a los exponentes más actuales.
La propia película es consciente de lo explotado que está el género y lo difícil que es a estas alturas sorprender y lo intenta con ahínco, quizá en algunos momentos da la sensación que demasiado, no llegando a ser agotador pero si algo repetitivo el ejercicio de "en una película de asesinos ahora pasaría...", aunque también da pie a diálogos y momentos divertidos e ingeniosos. Aunque si algo resultaba difícil era el elegir un asesino y un final satisfactorio y lo consigue, añadiendo alguna que otra frase potente para remarcarlo más y aumentar las buenas sensaciones en una película de visionado más que entretenido que pasa en un suspiro.
P.D. Creo que las tres primeras las dejaré en el lugar del recuerdo donde se quedaron, pero si de algo dan ganas es de que rueden y poder ver alguna de las pertenecientes a la saga "Stab (Puñalada)".
Nota: 6'5