'Wildwood (El bosque salvaje)' - Y mucho
Siete años han pasado desde el estreno de la última película de LAIKA: Aquella 'Mr. Link. El origen perdido' que tan agridulce sabor de boca nos dejó en 2019. Un estupendo envoltorio tan hueco como una empanada digital de Illumination.
Siete años (y pico) después, LAIKA presenta ahora su película más ambiciosa; también, la más completa, lograda, sólida y a nivel plástico más apabullante. Ya sólo por su acabado técnico 'Wildwood (El bosque salvaje)' merece la pena.
Y mucho.
Una auténtica obra de arte (audio)visual a la que en esta ocasión acompaña un guión tan firme y robusto como la técnica que la da vida (y propulsa la magia). Es de hecho lo que la define: La firmeza y robustez del conjunto a cualquier nivel.
Es obvio que Travis Knight y su equipo tienen las ideas muy claras, algo que asienta y refuerza una apuesta en la que es palpable que todo rema a favor de una misma corriente. Todo tiene su fundamento. Todo suma... y nada resta.
Y es que 'Wildwood (El bosque salvaje)' no permite que su condición "de cine animado" la limite, la condicione... y/o la defina. Es una película hecha y derecha que coincide que está realizada en un stop-motion que en pleno 2026, luce tan maravillosamente bien como lo puede hacer (o no) el CGI de Pixar.
Una película hecha y derecha que no permite que su condición la defina... Para bien y para mal. Un problema recurrente en compañías como Pixar y la propia LAIKA, cuyas producciones parecen a menudo pensadas más para los padres que para los niños. O incluso, quien sabe, si más para los solteros.
En 'Wildwood (El bosque salvaje)' hay (algo de) violencia y sangre. Y no hay prácticamente ningún elemento que relaje la tensión creciente de un relato que culmina con una gran secuencia de batalla. Aunque no es intensidad: Es que aunque sean "muñecos" se comportan como si fueran de verdad.
Es de hecho lo que la define junto a la firmeza y robustez de todo el conjunto: A diferencia de buena parte del cine "de animación", no parece producto de un comité. Ni una idea condicionada por el contexto más propicio. 'Wildwood (El bosque salvaje)' parece ser ni más y menos que lo que quiere ser.
Un relato épico para todos los públicos (con capacidad para entender de por sí cosas como la muerte o la guerra) que dentro de un margen de acción amplio, se limita a contar una historia (humana) de una forma tan sencilla como firme, tan clara como robusta apoyada en un envoltorio de lujo (práctico).

Por Juan Pairet Iglesias
@Wanchopex










