'Batman v Superman: El amanecer de la justicia' - La tormenta (im)perfecta
Vayamos al grano (como no hace Zack Snyder...).
Para entendernos, 'Batman v Superman: El amanecer de la justicia' viene a ser, como concepto muy a grosso modo, como si Zack Snyder hubiera fusionado 'Watchmen' y 'El hombre de acero' en una sola película. Una sola película formada por otras dos (tres o cuatro) peleadas entre sí de igual manera que Batman y Superman, lo que provoca que el resultado carezca de la armonía y/o el equilibrio de cualquiera de las dos (tres o cuatro) por separado.
Lo que provoca que el resultado sea, o parezca ser fruto de un choque violento antes que una mezcla consensuada y orgánica. Dos (tres o cuatro) películas obligadas a convivir, forzadas a compartir un mismo espacio por decreto ley. Un gobierno de coalición impuesto, que no pactado que no termina de encontrar su zona de confort y definir un estilo propio que armonice los muchos y variados elementos que la forman (y que sobre todo intentan darle forma)
'Batman v Superman: El amanecer de la justicia' te suelta infinidad de ideas una detrás de otra -algunas buenas, otras no tanto- sin aferrarse al trazado de un plan maestro. A menudo parece evocar a Alan Moore, tan pronto como remite a Christopher Nolan o se abandona al humor y los efectos especiales como Marvel. Una tormenta de ideas donde la mayoría no se hacen fuertes, a merced de esta misma y caótica tormenta que arrastra todo.
Un caos que desemboca en una produccion altamente descompensada e inestable; una impresión reforzada por la autoimpuesta necesidad de correr antes de andar e introducir de golpe a todos los personajes de 'La Liga de la Justicia'. Así, hay cosas muy trabajadas e interesantes que se entrelazan con otras tantas que parecen amontonarse, por riguroso compromiso, y sobre las que se pasa por encima de una manera torpe y/o apresurada.
Básicamente, un monstruo de varias cabezas hinchado a millones donde no se tiene claro ni la línea editorial, ni quien es su protagonista, si todos o ninguno; si pretende ser la película compleja, oscura e intimista de su primera mitad o el orgasmo de efectos especiales y diversión de la segunda. Donde no se tiene claro qué película, de las muchas que en algún momento intenta ser quiere ser... por vocación y voluntad propia, y no por imposición o necesidad.
No obstante, Snyder se las ingenia para que de alguna manera todo, la mayor parte al menos acabe cayendo de pie y funcionando, que no encajando aunque sea por acoso y derribo; más por el contundente desenfado de su oscura exuberancia técnica que por lo orgánico y refinado de una propuesta a la que cuesta encontrarle el alma. Snyder se las ingenia para, como evidente fanboy, encontrar una especie de orden dentro de un caos alineado con el despropósito, el cómic y la fricción entre contrastes que dotan a la película de una energía tan apabullante e incesante como nerviosa e intimidante.
Para bien y para mal, tanto si gusta más o menos, 'Batman v Superman: El amanecer de la justicia' te pasa por encima de forma que sus casi tres horas se pasan volando, y además, te dejan con ganas de más (y no de menos). Algo a lo que sin duda contribuyen la presencia del Batman de Ben Affleck, la guapura de Gal Gadot, el histrionismo de Jesse Eisenberg, la persistente banda sonora de Hans Zimmer y Junkie XL, o el ingénito poderío audiovisual de Snyder, muy por encima de la media del cine de superhéroes (y/o de gran presupuesto), tanto en categoría y acabado como en personalidad y plasticidad.
Una película, en resumen, tan altamente entretenida como difícil de digerir en la que reina el caos, el tumulto y la confusión, de una arrolladora personalidad "a lo Frankenstein" que si se analiza parte por parte, cuenta con momentos muy inspirados y de gran encanto, así como otros tantos ni tan inspirados ni con tanto encanto. Algo que al final la definen dentro de su imperfección, como una suerte de tormenta de ideas que simplemente... te pasa por encima.

Por Juan Pairet Iglesias
@Wanchopex
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