Buscador

'Cape Fear' - Hard Cady

Vía El Séptimo Arte por 06 de junio de 2026
Imagen destacada

Lo más icónico, sin duda, es (el comienzo de) la melodía compuesta por Bernard Herrmann para el filme original de 1962. Una melodía que Martin Scorsese reutilizó en su versión de 1991, y que ahora Nick Antosca reutiliza para la suya. Es tan inconfundible como poderosa: El vivo sonido de la inquietud y el mal rollo... con el que Antosca acompaña los breves títulos de crédito iniciales de cada episodio. Ciertamente, algo malo va a pasar... o acaba de pasar.

En total, diez episodios de cerca de unos 50 minutos. El punto, la pregunta, la duda de partida es el mismo, la misma de siempre en este contexto: ¿Aguanta como serie esta adaptación que a ojo dura cuatro (o cinco) veces más que como película? Si, y lo hace con una malicia tan juguetona y deliciosa como adictiva y estimulante. Sin dejar de marcar nunca que no se trata de un remake, sino de -en este caso, sí- una reinvención de la historia y el material conocido.

Algo obvio, aunque sólo sea por una duración -en este caso, sí- bien ajustada a sus bondades: Las de una reinvención que no oculta su herencia, a la que muy a menudo remite con tanto cariño y respeto sin dejar de desplegar su propio encanto e identidad... como un divertimento que a diferencia de lo que podría pensarse, se desmarca de otras series más... serias o solemnes. Es lo que más define a esta nueva versión a mitad de camino de lo pulp y lo camp.

Lo que la diferencia de otras series de Apple de traje y corbata como 'Defender a Jacob', 'Presunto culpable' o 'Vicios ocultos'. Esta 'Cape Fear' sin embargo se asemeja más a un nuevo rico en chandal, alejado de la etiqueta y el protocolo habitual de las producciones con aroma a Emmy. No es el caso, siendo que dentro de la gravedad inherente, se vislumbra claramente una pátina no tan fina que no apuesta tanto por la credibilidad como por la diversión de género. 

Algo en verdad no muy alejado del tono de la cinta de 1991, la cual "lo gozaba" abiertamente y sin remilgos como thriller de suspense. La serie, pues también, abrazando su condición con la misma convicción y desparpajo que las telenovelas turcas... sólo que, claro, con un acabado y un reparto sensiblemente mejores. Un reparto encabezado por supuesto por Javier Bardem, quien más disfruta de una historia que le brinda de nuevo ser el centro de atención.

Porque 'El cabo del terror', 'El cabo del miedo' o 'Cape Fear' -como prefieran- es, en gran medida, lo que quiera Max Cady que sea... dentro de lo que nunca ha dejado de ser: Una serie de B de auténtico lujo que funciona en virtud de la complicidad que se establezca con el espectador, querido espectador con el que se establece un juego que plantea más certezas que dudas; aún más, como un enrevesado thriller televisivo necesitado de tanto temple como nervio.

Ciertamente, algo malo va a pasar... o acaba de pasar. La recurrente, aunque no omnipresente melodía de Bernard Herrmann funciona siempre que aparece, prueba de un juego que aún replegado es capaz de generar mal rollo. Mal rollo cómplice; del juguetón, del que busca divertirse y no un Emmy. Del que prefiere la inquietud del nuevo rico a la compostura del viejo. Del que se autoabraza como thriller, no tanto en busca de aprobación como producto de calidad.

Lo que no es, o más bien, no tiene por qué ser de igual modo que tampoco lo son 'La maldición de Widow's Bay' o 'Satisfacción garantizada'. De igual modo que tampoco hay por qué comparar, menos aún con la misma acritud o villanía con la que actuaría el no tan bueno (¿ni tan malo?) de Max Cady. 'Cape Fear' es, ante todo, una golosina en forma de thriller para los que disfrutan de los thrillers que no tienen ningún complejo en no ser más que un thriller.


Por Juan Pairet Iglesias
@Wanchopex

Temas relacionados

< Anterior
Siguiente >