'Dioses de Egipto' - Sindiós sin patria
Es... entretenida. Y a Gerard Butler le queda de fábula hacer de villano cabrón.
Por decir algo... bueno.
No es fácil defender algo de esta 'Dioses de Egipto', una superproducción de mercadillo bastante flojita y mayormente fallida cuya fe ciega en los efectos digitales juega además muy en su contra. Una de esas (super)producciones en las que casi todo parece ser una equivocación, y casi cada decisión un error.
En las que la historia "detrás de las cámaras" se presenta a priori mucho más interesante que cualquier otra cosa que pueda mostrarse delante de ellas. Por más que pueda serlo sólo en nuestras fantasías. A veces las cosas simplemente pasan. A veces películas como 'Dioses de Egipto' simplemente fracasan.
Películas cuyos (de)méritos confirman como una mala idea que el grueso de los espectadores despedazará como las hordas de zombis a sus víctimas. Sin piedad. Aunque sea... sí, entretenida y distraída, aún en su indignidad como una producción de 140 millones que se pasa por el forro la mitología egipcia.
Aunque sólo sea por la curiosidad de comprobar hasta dónde es capaz de llegar (o de caer). Aunque se más por lo que se intuye que podían ser las intenciones que por la torpeza con la que se han concretado. Aunque sólo sea porque hay atisbos de lo que podría haber sido, tal vez en otra época mucho más artesanal.
Una época en la que el cine de aventuras pulp estaba envuelto e impulsado por el cariño, no por unos efectos digitales a menudo de muy mal gusto. 'Dioses de Egipto' es como una de esas pelis que tanto asociamos al gran Ray Harryhausen pero hecha sin gracia por adultos que hace mucho dejaron su infancia atrás.
Una película concebida y desarrollada con la fria indiferencia de quien confía su suerte, ciegamente, a un ordenador. 'Dioses de Egipto' no es que fuera ya un mala idea, es que salvo Gerard Butler nadie parece pensar que no lo sea; una sensación de resignada indiferencia que la acompaña (y hunde) hasta el fin.

Por Juan Pairet Iglesias
@Wanchopex

Sí, muchos se quejaron porque a pesar de estar ambientada en Egipto no había ni un solo actor que pareciera egipcio. Vamos, como lo de 'En el punto de mira', que se suponía que estaban en Salamanca pero que de España sólo habían usado la plaza y a Eduardo Noriega.
Hollywood en estado puro. Nota: 5.
Si me preguntais el porqué de esta creación os dire que jamás se sabrá.
Diría que sí, pero no. Más bien, diría que el director tenía una intención y los productores otra. El caso es que un presupuesto de más de 100 millones no casa con las que creo eran las intenciones de su director, al tiempo que un presupuesto de más de 100 millones no justifica el resultado final.
Es el tipo de película que debería de haber costado la mitad y abrazar sin disimulo su espíritu de serie B, eso la hubiera beneficiado. El problema es disfrazarla de superproducción, cosa que no es.
Y que conste que a mí me resultó simpática. De hecho me lo pasé bastante bien con ella, aunque reconociendo sus muchos errores y todo eso.