'El pasajero nocturno' - No te sientes a su lado
Una presencia demoníaca se ha unido a ellos y no se detendrá hasta reclamarlos a ambos, convirtiendo su viaje en una auténtica pesadilla...
'El pasajero nocturno' comienza con la que puede que sea su mejor escena. Suele pasar. El espectador aún está desubicado, y no hace faltar dar forma a ningún personaje ni a ninguna historia. Directa, y al grano. Es una introducción de lo que luego se va a desarrollar con más... tiempo. Es un cortometraje... tan efectivo como pueda serlo una premisa.
El largometraje que viene a continuación, ya no tanto. 'El pasajero nocturno' define un poco lo que sería el cine de terror con clara vocación comercial, tan necesitado de argumentos frescos como de recursos clásicos. Tan sugerente como dependiente a lo largo de 90 minutos, que es complicado que no se le hagan largos esos mismos 90 minutos.
Más, en un caso como el de 'El pasajero nocturno' que cuenta con tan pocos elementos. Una pareja, una caravana, un demonio (o lo que sea). André Øvredal no es mal director, pero uno no puede dejar de pensar en él como en otro Vincenzo Natali. El de 'Cube'. El que treinta años después sigue siendo el de 'Cube'. Siempre prometiendo hacer...
... lo que no ha hecho en treinta años: Una película rotunda. Esa película que te hace pasar de ser el de 'Saw' a ser James Wan, por ejemplo. 'La autopsia de Jane Doe', 'Historias de miedo para contar en la oscuridad', 'El último viaje del Demeter'... y Øvredal aún sigue siendo el de 'Troll Hunter'. Todas son interesantes, peeero... el maldito pero.
Siempre el maldito pero.
'El pasajero nocturno' no es la excepción, irregular y errática que como marca el canon, se acaba apoyando en demasía en el susto más o menos gratuito. En el sinsentido efectista del todo vale con tal de salir del apuro. "Lo hizo un mago" que popularizo Lucy Lawless reconvertido en un -de nuevo- socorrido "lo hizo un demonio". Fácil. Y sencillo. Y cómodo.
Así, estamos ante otra película de terror que, si bien puede funcionar con relativa pero agotadora eficacia en las distancias cortas, se queda corta en dejar algún tipo de huella. En hacer valer su premisa por encima de una colección de sustos, afortunados y no tan afortunados que la reducen a ser una versión extendida -pero diluida- de su prólogo.

Por Juan Pairet Iglesias
@Wanchopex




