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'El peral salvaje' - La paciencia tiene (de nuevo) recompensa

Vía El Séptimo Arte por 30 de julio de 2019
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Según explica Nuri Bilge Ceylan, "para todos los seres humanos es esencial arriesgarse a salir de casa y mezclarse con otros. Sin embargo, si se aventuran demasiado lejos, cabe la posibilidad de que pierdan su propia identidad. Pero si su temor a explorar puede con ellos, acabarán encerrados en sí mismos y, por lo tanto, dejarán de crecer y de evolucionar. Asimismo, si creen ser únicos en cuanto a su identidad, pero no se les acepta socialmente, su voluntad acabará mitigada. A partir de entonces, les será difícil dar un significado a las contradicciones de su vida porque se habrán convertido en algo foráneo. Están desgarrados por la imposibilidad de dar una forma creativa a estas contradicciones y su incapacidad por rechazarlas".

"Esta película cuenta la historia de un joven que siente, con algo de vergüenza, que es único, pero no es capaz de reconocerlo. Cree que su vida va en una dirección que no le gusta y no puede aceptarlo. Mi intención ha sido describir un amplio mosaico de personajes con la mayor autenticidad y rigor. En mi país tenemos un dicho: "Todo lo que el padre esconde aparecerá un día en el hijo". Nos guste o no, nada podemos hacer para impedir que heredemos algunos rasgos de nuestros progenitores, algunas de sus debilidades, sus costumbres y una multitud de otros detalles. El inevitable deslizamiento de un hijo hacia el mismo destino que vivió su padre se describe en 'El peral salvaje' a través de una serie de dolorosos acontecimientos".

A todo lo dicho por el propio Nuri Bilge Ceylan, baste añadirle el nombre del propio Nuri Bilge Ceylan. El responsable de 'Érase una vez en Anatolia', el responsable de 'Winter Sleep (Sueño de invierno)', y ahora también para quién esto suscribe el responsable de 'El peral salvaje'. Son las tres películas que tengo vistas de este cineasta turco de un marcado y apacible carácter. Tres grandes películas de cara a quién le guste el cine de la manera que le gusta a quién se hace considerar un cinéfilo. De cara a quién presta o intenta prestar atención a los detalles, a los matices, a los encuadres, a las palabras antes que a los hechos. De cara también, a quiénes tienen la debida paciencia.

Al igual que sus dos películas anteriores, 'El peral salvaje' es una gran película como tal, y en todos los sentidos oportunos para ello, que se desarrolla, aunque parezca una contradicción, de forma tan ágil como pausada. Dejando que el relato fluya, paulatinamente, paso a paso y con delicadeza siempre hacia delante. Tres horas que al igual que (al menos) sus dos películas anteriores, se hacen tan largas como interesantes, tan provechosas como nunca mejor dicho, a la larga, igual de agotadoras que una copiosa comida familiar. Una característica que no hace mella en el hecho de que rezume cine (en mayúsculas) en cada rincón de cada fotograma, en cada letra de cada palabra.

Que nada sea casual, que nada esté por estar, que hasta en los momentos más íntimos, fugaces o triviales transmita un halo épico tan arrollador y genuinamente cinematográfico. Al menos, potencialmente, de cara a los que aunque sólo sea a tiempo parcial nos gusta considerarnos algo próximos al término "cinéfilos". De cara a los que la frase "una película turca de tres horas" no les suene tan mal como que un lapón te muerda los huevos, esta sí una forma de morir (que decía el Teniente Frank Drebin). La paciencia tiene (de nuevo) recompensa, la de sumergirse, literalmente, en una historia y una realidad que como "aquellas películas de la Semana Santa" nos arreglarán toda una tarde.


Por Juan Pairet Iglesias
@Wanchopex


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