'El último vikingo' - Y los Beatles
Anker sale de prisión tras cumplir una condena de quince años por robo. El dinero del atraco fue enterrado por su hermano Manfred. Solo él sabe dónde está. Por desgracia, desde entonces Manfred ha desarrollado un trastorno mental que le ha hecho olvidarlo todo, y que además le lleva a creer que es uno de los integrantes de los Beatles. Juntos, los hermanos emprenden un viaje inesperado para encontrar el dinero y descubrir quiénes son en realidad...
'El último vikingo' es la última película escrita y dirigida por el danés Anders Thomas Jensen, al que muchos situarán en el mapa por 'Jinetes de la justicia', su anterior trabajo. Al igual que aquella, una mezcla de elementos, géneros y tonos en aparente conflicto y al borde de la esquizofrenia que el cineasta sabe combinar, con una fluidez y una naturalidad encomiables, y de una manera extrañamente oscura y excéntrica, y a la vez, alegremente humanista y cercana.
Pasan tantas cosas en 'El último vikingo' que cuesta ver venir el mazazo emotivo que te propina. Una dramedia que se posa cómoda en la risa, pero desafiante en lo sentimental. De guión valiente, sabedor de lo punzante que es suavizar trastornos mentales en pleno 2025, y astuto, pues se agazapa entre el elevado ritmo narrativo y la permeabilidad de sus personajes para asestar golpes conmovedores a través de una preciosa relación entre hermanos.
Ellos son Mads Mikkelsen y Nikolaj Lie Kaas, en dos papeles yuxtapuestos que al igual que la propia película flotan entre géneros, siendo igual de convincentes en cualesquiera que sea el tono y la necesidad del momento. La película, de hecho, reafirma la química creativa entre Jensen, Mikkelsen y Lie Kaas después de haber colaborado los tres en las seis películas -incluyendo 'El último vikingo'- que el cineasta ha tenido a bien dirigir en lo que llevamos de siglo XXI.
Una alianza que, según el propio director, permite "ir más lejos" con el tono y los personajes, al apoyarse en relaciones de trabajo consolidadas y en la confianza para arriesgar con propuestas tan radicales como emotivas. Esa complicidad se traduce en interpretaciones que sostienen el equilibrio entre la comedia más incómoda y la emoción más directa, construyendo una fábula contemporánea deliciosa sobre la identidad y las realidades que inventamos para sobrevivir.

Por Juan Pairet Iglesias & Jesús Sánchez Aguilar
@Wanchopex / @JesAg_

