'La sombra de mi padre' - La vida en un día
La ópera prima de Akinola Davies Jr. es un relato semiautobiográfico que transcurre en un solo día en Lagos, la metrópolis nigeriana, durante la crisis electoral de 1993, y sigue a un padre y a sus dos distanciados hijos pequeños en su viaje a través de la ciudad mientras la inestabilidad política amenaza su regreso a casa...
La melancolía de Davies es un privilegio para el espectador que ve (y vive) 'La sombra de mi padre', película que capta, a través de los ojos del niño que el cineasta alguna vez fue, un momento de profunda agitación histórica, cuando todo está a punto de cambiar. Un viaje a los recuerdos de su infancia con el que intenta cerrar una herida abierta que comparte con todo un país.
Un viaje con una sensibilidad, una honestidad y un tacto en su narración que desarman por completo. Una proximidad y cercanía que recuerdan a las que tanto elogio le causaron a 'Moonlight' (incluso las dos cruzan sus almas en las cautivadoras escenas de la playa); especialmente, en el espacio que queda entre la mirada del personaje, de la propia película y del espectador.
En ese reducto que queda, el relato se ve reforzado por el afecto y el cariño que el cineasta imprime de manera completamente genuina y emocionada.
Además de un magnífico testimonio semibiográfico y de un vibrante drama de supervivencia padre e hijo(s), es sobre todo una historia incapaz de ignorar su contexto. La obra, liderada por un Sopé Dìrísù imperial, presenta una Nigeria volátil en lo social e inestable en su política, cuyo pueblo cultivaba sin querer lo que terminó siendo un nuevo y cómo no, terrible golpe de estado.
En una película cuyo compromiso histórico, por encima de su humanismo inherente, es tan desgarrador como innegable.

Por Juan Pairet Iglesias & Jesús Sánchez Aguilar
@Wanchopex / @JesAg_







