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'Ilargi Guztiak. Todas las lunas' - El fin de la inocencia

Vía El Séptimo Arte por 14 de mayo de 2021
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'Todas las lunas' es la historia de una condena. La condena de vivir para siempre, sin nadie que te haga el paso de los años más ameno y viendo como todo el mundo a tu alrededor evoluciona y muere... menos tú. La historia de una niña condenada, que antes incluso de saber lo que es el mundo ha de vagar por la vida en busca de su muerte arrebatada, iniciando así un largo viaje hacia la aceptación: La aceptación de la vida como un proceso complejo e imprevisible al que sólo se le puede dotar de perspectiva a través de la edad y la muerte.

Tomando como punto de partida el mito del vampirismo, la película ofrece un acercamiento naturalista a un relato con inquietudes existenciales. No es una película de terror, sino un relato de corte romántico adornado con un oportuno trasfondo fantástico que reflexiona sobre nuestro deseo de perdurar, de trascender. Esa preciada recompensa que suelen ofrecer las religiones a cambio de una vida entregada a la fe, alejada en apariencia de las sombras y que nos protege, o al menos lo intenta del miedo a esa muerte, inmisericorde, cruel e inhumana.

'Todas las lunas' es un relato meritorio y bienintencionado que bajo su apariencia literaria del siglo XIX combina exponentes del género como 'Entrevista con el vampiro' o 'Déjame entrar' con producciones mucho más "de pueblo" como 'Vacas' o 'Secretos del corazón'. Todo ello con un indudable sabor y acento vascos que remite a títulos como 'Errementari (El herrero y el diablo)'; al menos, en la superficie y en lo que se refiere al sólido acabado audiovisual, a ese halo mágico de cuento que la envuelve, o a su apuesta por el folclore autóctono.

'Todas las lunas' sin embargo no rubrica sus buenas intenciones ni logra ahondar en nuestras emociones. Su división en tres partes bien diferenciadas no ayuda; en parte por un desarrollo lineal sin sorpresas o la ausencia de alguna escena que rompa la dinámica; en parte porque el tercer acto tiene que "saltar" por encima del segundo para enlazar con el primero. Una obra muy correcta y de buenas maneras protagonizada por una niña muy convincente, pero carente de esa "chispa" que pueda dar calor a un entorno rural de impoluta frialdad.


Por Juan Pairet Iglesias
@Wanchopex


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