'La gran belleza' - La belleza mató a la bestia
Damas de la aristocracia, arribistas, hombres políticos, criminales de alto vuelo, periodistas, actores, nobles decadentes, prelados, artistas e intelectuales -auténticos o supuestos- tejen la trama de relaciones inconsistentes. Todos envueltos en una Babilonia desesperada que se agita en los palacios antiguos, las inmensas villas, las terrazas más hermosas de la ciudad de Roma.
Todos están allí. Y no tienen el mejor aspecto. Jep Gambardella, 65 años, escritor y periodista, indolente y decepcionado, la mirada perpetuamente empapada de gin tonic, asiste a este desfile de una humanidad hueca y descompuesta, poderosa y deprimente. Una atonía moral que da vértigo. Y en segundo plano el verano. Espléndido e indiferente. Como una diva muerta.
Y así todo el rato, hasta el infinito y más allá...
'La gran belleza' es una película estilosa, grandilocuente, excesiva, banal, snob, pagada de sí misma y sí, también redundante. Una película ciertamente de "una gran belleza" cosmética que parece suspendida en el tiempo, sin avanzar hacia ninguna parte que no sea hacia ella misma. Roma. O el verano.
Una película que empieza de manera arrolladora, para no tardar en comenzar a divagar y tornarse dispersa, repetitiva e incluso cansina, siendo que su amor propio y su desmesura ególatra acaba agotando antes de tiempo, toda vez que no parecen un medio para expresarse, sino un fin en sí mismos.
Las dos largas horas (y pico) le acaban pesando, afectando a una muy buena impresión inicial en claro declive. Al final, uno acaba sintiendo un cierto halo de molesta frustración y apatía por cuanto, al igual que le ocurre a su protagonista, es más lo que podía haber sido que lo que finalmente acaba siendo.
"Fue la belleza lo que mató a la bestia", decían en 'King Kong'. Más o menos lo que le pasa a 'La gran belleza', un en teoría interesantísimo ejercicio onanista de gran expresividad audiovisual, en la práctica de poca pegada (o profundidad) dramática debido a su ensimismada obsesión por su propia belleza.
Guapa por fuera, impasible por dentro.

Por Juan Pairet Iglesias
@Wanchopex
Posiblemente.
No esperaba mucho de esta película y me ha sorprendido muchísimo. Muy especial, completa y de la que se pueden decir toda clase de calificativos. Hace honor a su título.
9
Muy grande este post. Me atrevería decir que es genuinamente excesiva, no hay que olvidarse que el guión dibuja a "snobs", sus diálogos tienden a ser dispersos (intercalando uno más seudo-existencialistas con otros más banales). Es un poco como Tarantino, saca geniales diálogos de la banalidad.
No sé si se ha nombrado a "La dolce vita" porque es claramente una vuelta de tuerca de ésta, el protagonista parece ser un Marcelo ya maduro. Paolo consigue parafrasear a Fellini dándole un punto más y además con una estética muy estilosa. Muy grandes las dos pelis.
Edito: Por cierto, que alguien me quite la nota de "Infiltrados en clase".
De momento no se puede. A ver para la próxima actualización lo tenemos ya. No eres el único: yo también voté sin querer la de 'Sinsajo. Parte 2'.