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'La Liga de la Justicia de Zack Snyder' - Más grande, más larga y sin cortes

Vía El Séptimo Arte por 20 de marzo de 2021
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Pues sí, ciertamente 'La Liga de la Justicia de Zack Snyder' es muy diferente a la 'Liga de la Justicia' rematada en última instancia por Joss Whedon. Sobre todo, mucho más completa... larga. Pesada. Cansina.

La conclusión es clara: Snyder ha metido todo el material que tenía. Y al decir todo, es todo. Hasta el último plano, en lo que perfectamente podríamos considerar el "rough cut" (o montaje preliminar) de la película. SU película, obviamente. Su título no deja lugar a dudas: 'La Liga de la Justicia de Zack Snyder'. De un Snyder que para lo que le quedaba en el convento, pues, como si se hubiera cagado dentro...

Una suerte de "rough cut" pulido a nivel audiovisual, que no a nivel argumental o narrativo, en lo que más que una historia es una sarta falocéntrica de instantes con claros problemas de ritmo, contenido e interés. ¿No queríais mi montaje? Pues aquí está, todo entero para vosotros... incluyendo, por supuesto, escenas -como las del Joker o Deathstroke- pensadas para anticipar un universo que ya sabemos no existirá... 

En gran medida, como gritarle al vacío, en una obra que no parece existir para quitarse una espinita, sino para clavársela más profunda. Saltar al campo para no dejar de correr, siendo consciente de que la mayor parte de tus esfuerzos no servirán para nada... buscando con alevosía el aplauso fácil de los tuyos. Correr (como pollo sin cabeza) para tapar tus vergüenzas, aunque eso, irónicamente, aún las exponga mucho más.

Un tribunero, vaya.

Y es que a 'La Liga de la Justicia de Zack Snyder' le sobra fácil una hora de metraje que a decir verdad, no va a ninguna parte y menoscaba seriamente todo lo que sí podría conducir a algo de provecho; a hacerla una película de verdad y no un "rough cut". Una película pisoteada, incluso violada por ese orgullo onanista que a Snyder no le deja ver el bosque. De quien parece considerarse el primer groupie de sí mismo.

El fan que se impone al cineasta, el niño que se impone al adulto. El fan infantil que se gusta demasiado y le gusta demasiado lo que tiene entre manos, que ante la falta de mesura o supervisión se abandona a una orgía que no le hace ningún bien. Comerse un kilo de pasta en vez de disfrutar de 120 gramos. 'La Liga de la Justicia de Zack Snyder' viene a ser lo del Sr. Creosota en 'El sentido de la vida' de los Monty Python.

Snyder, básicamente, abusa de todo de manera pornográficamente pueril; en especial, de unos efectos visuales a veces muy logrados, a menudo muy cutres. Lo que hace de esta SU versión (onlyfans) un monstruo aquejado de obesidad mórbida harto irregular y descompensado, extremadamente largo, pesado y sobre todo agotador, incluso ya desde el momento en el que se alcanzan las dos horas de la otra 'Liga de la Justicia'.

Aquella puede que no fuera ni mucho menos redonda, pero, digan lo que digan, si era al menos una versión mucho más equilibrada y fluida, incluso orgánica y sobre todo narrativamente mucho más pragmática y eficiente, no ya sólo como película... no ya sólo como una película que al menos, cuanto menos, se comportaba y actúaba como una película, y no como un ejercicio de egolatría onanista con trazas patológicas. 

Entiendo que Snyder ni se haya molestado en mirar qué rodó Whedon y lo haya desechado por completo. Pero no todo lo que hizo Whedon fue malo... siendo que él, al menos, se alió (y alineó) con la película y no se convirtió en su peor enemigo. "O mueres como un héroe, o vives lo suficiente para verte convertido en el villano", aseguraban en 'El caballero oscuro' de Christopher Nolan, padrino de Snyder en 'El hombre de acero'.

Esa sí, una película equilibrada que, mayormente, aún con sus más y con sus menos, entendía lo que tenía entre manos. Como también sucedía en gran medida en 'Batman v Superman: El amanecer de la justicia'... o ya puestos, en 'Watchmen'; incluso aunque moleste leerlo, en la 'Liga de la Justicia' rematada en última instancia por Joss Whedon. La cosa está en encontrar ese punto intermedio y provechoso en el que el autor pueda brillar sin suponer un perjuicio para su propia obra.

Que el autor pueda brillar... sin moler a palos su obra.

 

Por Juan Pairet Iglesias
@Wanchopex

 

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