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'Maniac' - La mirada "Acero azul" de Elijah Wood

Vía El Séptimo Arte por 16 de mayo de 2014
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El 'Maniac' de Franck Khalfoun es el remake del 'Maniac' dirigido por William Lustig en 1980, que para la ocasión ejerce de productor y cede las riendas del guión a un auténtico experto en el poco agradecido arte del remake: Alexandre Aja, el de 'Las colinas tienen ojos'. Cualquier atisbo de reticencia que pudiera mostrarse al principio desaparece rápidamente al quedar claro que el 'Maniac' del siglo XXI, como ya sucediera con su antecesora, es una película que no se arruga a la hora de hacer sufrir a la audiencia. Es más, entra en barrena para conseguir dicho efecto.

Con un delicioso espíritu ochentero (latente no sólo en su impresionante banda sonora, sino también en la contundencia en el uso de sus armas estético-narrativas), Khalfoun nos lleva a la atormentada mente de un perturbado (interpretado de forma convincente por un Elijah Wood de desgarradora mirada gélida al que eso sí, sólo vemos de forma circunstancial), suerte de cruce entre el Kevin de 'Sin City' y un Dr. Frankenstein del maniquíe cuya vida transcurre entre asesinato y asesinato, siendo las víctimas siempre mujeres dotadas de por supuesto una gran belleza.

La inmersión en el personaje es total, merced a un uso maratoniano de la vista en primera persona en el plano físico, y a las constantes pinceladas entre la paranoia y lo onírico en el plano mental. El retrato del torturado personaje va adquiriendo más y más profundidad, marcándose así el itinerario de un descenso a los infiernos del que es imposible apartar la mirada. La mejor noticia es que Khalfoun, por mucho que ofrezca carnaza gore de la buena, no olvida el contenido. El resultado es un retorno dorado a los orígenes y a la época dorada del slasher, marcado, cómo no, por las pulsiones eróticas y mortíferas.

Genios de la talla de John Carpenter, David Cronenberg o Brian De Palma son fácilmente reconocibles a lo largo de esta -intencionadamente- desagradable y durísima joya del género, tan repulsiva como magnética que en cierta manera recuerda a 'Shame', tanto por el tono escogido como también por el resultado final, solo que con un psicópata maniquinero en vez de uno sexual. Un ejercicio de estilo en primera persona como mínimo curioso, y del todo resultón aun incluso si su virtuosismo audiovisual y narrativo nos puede resultar de un sensacionalismo en exceso frío, hueco o gratuito.

 

Por Juan Pairet Iglesias & Víctor Esquirol Molinas
@Wanchopex / @VctorEsquirol

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