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'Prime Crime: A True Story' - Un día de furia

Vía El Séptimo Arte por 01 de abril de 2026
Imagen destacada

Tony Kiritsis saltó a la fama el 8 de febrero de 1977, cuando entró en las oficinas de la empresa hipotecaria Meridian Mortgage Company y secuestró al hijo de su presidente. Para ello, le ató al cuello un dispositivo casero conectado al gatillo de una escopeta que en todo momento le apuntaba a la cabeza. Es probable que alguna vez hayan visto alguna imagen, ya que se trata de una historia bastante llamativa que dio la vuelta al mundo. También, una de las primeras de este estilo en ser seguida en directo por la televisión.

Una imagen icónica. Una imagen poderosa. 

Lo que no acaba de ser 'Prime Crime: A True Story', aún a pesar de la intensa y entregada interpretación de Bill Skarsgård. Una película que nos remite de forma clara e inequívoca a títulos como 'Tarde de perros'. Al naturalismo crudo y desaturado, y la textura de grano grueso de esos años 70 en los que el sensacionalismo se abrió pasó en el prime time. Un estilo que el propio Gus Van Sant ya cultivó en por ejemplo 'Mi nombre es Harvey Milk'; no por casualidad, otro suceso ocurrido a finales de los 70. 

Lo que no acaba de ser 'Prime Crime: A True Story'... una película que, al igual que por ejemplo 'Septiembre 5', no acaba de compensar los vaivenes de la historia real que relata. De una historia real con una narrativa descompensada, caótica y premiosa a cuya merced termina estando una película empeñada, como por otro lado debe ser, en la sensación de transparencia, veracidad y autenticidad; en el testimonio de un testigo privilegiado que elude ser parte de la noticia con elegancia y buenos modales.

Una película con claros problemas de ritmo y de interés que, después de todo, transmite que en su búsqueda de verdad y humanidad se queda un tanto a medias; no tanto por la parte de Kiritsis, Skarsgård y su escopeta, de un tajante y vibrante magnetismo como por lo que atañe a todo y a todos los demás. Un retrato relativamente desdibujado, como una fotografía en modo "Retrato" en el que todo(s) lo que está(n) al fondo se muestra(n) desenfocado(s). Al Pacino, Cary Elwes, Colman Domingo, Myha'la Herrold...

Van Sant no salta al ruedo a coger el toro por los cuernos, sino que como buen documentalista se queda al otro lado de la barrera. De ahí que al final lo que destaque sea el sensacionalismo grueso y rabioso del "hombre de la escopeta", quedando todo lo demás como algo accesorio, sin mayor recorrido que servir a la causa de forma aplicada pero discreta. Esto es, las maneras e intenciones son tan buenas como la interpretación de Skarsgård, pero al conjunto le falta fuerza y constancia. Se queda corta en "la cobertura".

No por falta de méritos, sino por la fragilidad de estos. La de una película que no se adueña de un relato al que Van Sant se abandona como reportero, que no como cineasta. No por ello 'Prime Crime: A True Story' deja de ser una película interesante la mayor parte del tiempo, por más que su inestabilidad y la limitada aportación de los secundarios la haga de menos; por más que como ficción testimonial de más de mil palabras, no sea capaz de imponerse a la poderosa e icónica imagen real en la que está inspirada.


Por Juan Pairet Iglesias
@Wanchopex

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