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'Qué fue de Brad' - Vergüenza, la película

Vía El Séptimo Arte por 04 de enero de 2018
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Brad Sloan es un tipo normal, con una familia normal, un trabajo normal, una casa normal y una rutina normal. Pero su conciencia le reprocha continuamente no haber hecho nada... ¿de provecho?. A punto de cumplir 50 (bueno, 47), entra en una crisis existencial ante algo inevitable: su hijo Troy se ha hecho mayor. En un viaje cómico, irónico y tierno padre-hijo por las facultades de Boston, Brad constata que todos sus ex compañeros han triunfado y él... no.

¿Pero qué puede hacer a estas alturas para que el mundo no se pregunte qué fue de él? Una buena pregunta, que además, un servidor también ha comenzado a preguntarse. En mi caso no son 50, sino los 40 (bueno, 38) los que me acechan tras una esquina que voy a doblar en apenas unos días. Da igual que uno se sienta muy joven, que la naturaleza no engaña, y a medida que pasan los años es inevitable mirar hacia... ¿atrás? ¿o hacia delante?

'Qué fue de Brad' es una sátira sobre la crisis de los 50 a modo de crítica de la vida moderna, muy en la línea habitual del cine indie norteamericano más comercial y/o accesible, que transita sobre esa fina línea que separa la comedia del drama y que como la vida misma, o en un intento al menos, nos resulta cotidiana, y cercana... y normal. Un tal Brad al que da vida Ben Stiller, fantástico en la piel (una vez más) de ese "cualquiera" que creemos que ya es.

¿Y quién es Brad? Un tipo normal y corriente frustrado por solo ser normal y propenso a cualquier humillación por resistirse tanto a crecer como a ser ese don nadie que la mayoría estamos condenados a ser. O Ben Stiller, la evolución americana (y con voz en off) del Javier Gutiérrez que hemos visto en 'Vergüenza', la serie de Juan Cavestany y Álvaro Fernández-Armero de la que esta película de Mike White podría ser una especie de secuela espiritual.

La variante seria, o respetable, o socialmente aceptable, o adulta del cine de Adam Sandler, con ese personaje cada vez más recurrente, más presente (y más agotado) del adulto que es incapaz de asumir, aceptar y comportarse como eso mismo, como un adulto. El pasado pasado es, y los sueños sueños son. Los 100 minutos de 'Qué fue de Brad' son, al igual que los 300 de la mencionada 'Vergüenza', tan simpáticos de ver como a la vez, incómodos.

Porque... en cuanto tenemos un mínimo de edad, ¿cómo no sentirse identificado aunque sólo sea parcialmente? El tiempo, causa y a la vez solución de todos los problemas, y este Brad, o este Ben, o este Juan que escribe, se ha de enfrentar a ese miedo que nos lleva a buscar nuestro nombre en Google como reafirmación personal. ¿Quién soy? ¿De dónde vengo? ¿A dónde voy? ¿Por qué o para qué levantarse cada mañana, día tras día...?

Y más importante, ¿cuanto queda de aquel joven sin miedo que a estas alturas se veía como el puto Rey del mundo? Padre e hijo, como el contrapunto bienintencionado entre aquel que siente que su tiempo, malgastado, se acaba y aquel que siente que su tiempo, aún por malgastar, está por llegar. Una parábola muy digna, satisfactoria y/o terrible a partes iguales qué es tanto de andar por casa que, en un momento dado, es fácil sentirnos como en casa.


Por Juan Pairet Iglesias
@Wanchopex


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