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'Se armó el Belén' - El formulario (poco) animado

Vía El Séptimo Arte por 14 de diciembre de 2017
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'Se armó el Belén' representa esa dejadez que podemos apreciar en buena parte del cine "de animación comercial". Del producido por una gran empresa cualquiera con la única intención, en apariencia, tan aviesa como relativamente respetable, de sacar pasta con ella. La misma de la que hacía gala una 'Emoji: La película' que, casualidad o no, también venía firmada por alguien que decia trabajar para Sony Pictures Animation.

No es que 'Se armó el Belén' sea mala, como tampoco lo era 'Emoji: La película' en realidad. O tal vez si lo fuera, pero más por mera causalidad, la provocada por esa dejadez antes mencionada. Una dejadez representada por una noción muy limitada del cine de animación comercial eminentemente para niños; en especial limitada en el tiempo, y que rechaza cualquier cosa que no sea el momento, este momento.

¿Y qué sería de compañías como Illumination Entertainment sin la venta de Happy Meals? Tirando de refranero, 'Se armó el Belén' es pan para hoy y hambre para mañana. Pan, a secas, sin acompañamiento alguno o juguete de regalo. El esqueleto de una película que parte de una idea a la que conduce del punto A al punto B en línea recta, llegando rápido a un destino al que sin embargo no se le da valor alguno.

O lo que es lo mismo, un producto ramplón sustentado en los mínimos exigibles y concebido con la misma discreción con la que debe de ser tratada. La de algo que hacer con tu crío porque algo hay que hacer con el crío para que los días festivos no se hagan tan largos. Y mientras él está distraído, tú en tu cabeza pensando que lástima no haber llegado antes y haberte encontrado sin entradas para ver 'Coco' o 'Los últimos Jedi'.

El resumen es claro, visto el tráiler, vista la película. 90 minutos tan, tan, tan correctos como unos espaguetis con tomate, plato al que objetivamente no se le puede poner ningún pero, pero que está claro que no sabe igual si no le echas chorizo o queso rallado, como mínimo. Un mínimo que evidencia el poco esfuerzo y/o entusiasmo por sacar algo más de lo que bien podría ser el equivalente a rellenar un formulario.


Por Juan Pairet Iglesias
@Wanchopex


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