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'Suburbicon' - Pero, ese pero

Vía El Séptimo Arte por 07 de diciembre de 2017
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'Suburbicon' parece una película de los hermanos Coen, más, no es una película de los hermanos Coen. Pero no lo es, con el pero por delante. Ese pero, ese pero no equivalente a un balón que se pasea por el área rival sin que nadie sea capaz de empujarlo a la red. Y no es por falta de ganas, las de un George Clooney que como director ratifica su condición de artesano a expensas de lo que diga el guión que, en resumen, ha sido siempre. Un George Clooney cuyo carisma, personalidad y radiante sonrisa quedan ocultos tras la cámara, aparcados para una mejor ocasión.

Curioso que sólo haya brillado tras las cámaras en blanco y negro, en 'Buenas noches, y buena suerte'. Y no menos curioso que esta 'Suburbicon' recuerde a esa 'El hombre que nunca estuvo allí' igualmente filmada por los hermanos Coen en blanco y negro. Pero de nuevo ese pero, pero no y en color. Y no hay que olvidar que el borrador inicial de este 'Suburbicon' fue escrito hace más de 30 años, por más que el propio Clooney se haya encargado de darle un repaso que, supuestamente, le ha quitado el polvo de encima. Clooney, como siempre, mirando al pasado, a lo que fue...

... o a lo que pudo ser, pero no fue. Es Clooney quién no remata aquel balón servido por unos hermanos Coen que continuamente sobrevuelan sobre el metraje como un fantasma. El fantasma en el que acaba convertida 'Suburbicon', un apreciable y entretenida replica de aquello que nunca es: Lo que comúnmente nos gusta entender como una película de los hermanos Coen. Ni mucho menos algo parecido, como esa re-interpretación tan acertada como la que ha desarrollado Noah Hawley a lo largo de las tres temporadas del que ya es su 'Fargo'. Y esa es la clave.

'Suburbicon' nunca se libera de la sombra de los Coen porque Clooney, demasiado servicial, nunca intenta que aquella sea suya, sino un poco de todos. Y un poco de todos es en la práctica, a su vez, un poco de nadie. Del mismo modo que la cinta, en su empeño por alternar diversos géneros y elementos, se queda con un pie por delante de la línea de fuera de juego. 'Suburbicon' avanza dando tumbos esperando que las distintas partes que la forman, todas ellas en realidad interesantes por separado, acaben funcionando una vez estén todas juntas como quién dice, por inercia.

Pero esto no es así, y el interés inherente de todas y cada una de ellas queda reducido a la mera formalidad por una disposición sobre el terreno de juego que es incapaz de equilibrar sus distintos valores. De darle una cohesión inexistente de la que se resiente un filme descompensado, irregular y con problemas de tono, actitud y gallardía que nunca se atreve a abandonar la sombra de sus referentes. Ni aunque cuente con activos siempre tan fiables como los de Matt Damon, Julianne Moore, Glenn Fleshler o sobre todo un Óscar Isaac tan irresistible como breve.

'Suburbicon' podría haber sido una gran película. Pero, ese pero. Ese "pero bueno no está mal" que en realidad tampoco está del todo bien.


Por Juan Pairet Iglesias
@Wanchopex


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