'Se tiene que morir mucha gente' - Escoñar
Todos tenemos una voz interior.
En 'Se tiene que morir mucha gente' -algo en lo que, admitamos, solemos pensar de vez en cuando- la voz interior de Anna Castillo adopta la forma de Sofía Otero. Es fácil darle rienda suelta, dejar que hable y se venga arriba para decir palabras como "escoñar" que rara vez pronunciaríamos. Aunque no sea tan fácil tomarla mediadamente en serio.
A la propia 'Se tiene que morir mucha gente' tampoco se la puede tomar demasiado en serio. De eso se trata, precisamente: de una comedia dramática que pueda confundirse con una sátira (o viceversa) de lo que vendría a ser, así, a grandes rasgos, la vida. Porque sin un mínimo de sentido del humor la vida es un coñazo. Un poco por todo en general.
Pero sobre todo, por culpa de la gente que se toma la vida y las cosas en general demasiado en serio, a menudo, adalides del postureo más neutro e institucional. De la gente a la que dan ganas de marcarles los cinco dedos en la cara. Alguna vez lo habrán visto: primero, se muestra lo que nos gustaría hacer y, después, a continuación, lo que hacemos de verdad.
'Se tiene que morir mucha gente' (y ya de paso irse a tomar por culo) va un poco de eso. Del choque de una nueva joven sociedad que no se siente obligada, incluso capacitada para cumplir con lo normativo (por más que "normativice" todo con etiquetas). Una suerte de choque generacional entre el "porque así son las cosas" y el "¿por qué las cosas son así?".
Deconstruir, resiliencia, bro (y no sis) y otras "moderneces" de esas para ir de guay y hablar de lo mismo sin que parezca que hablamos de lo mismo. 'Se tiene que morir mucha gente' es hija de ficciones como 'Fleabag' que definen a una sociopata con tanta incorrección manifiesta como para terminar siendo, en gran parte, tan normativas como cualquier otra.
Todo cambia, pero a su vez todo sigue igual. Cambia el género, pero el fondo es el mismo. Al fin y al cabo, la vida es (y sigue siendo) la que es... lo que no va en perjuicio de 'Se tiene que morir mucha gente', serie no tan transgresora como podría parecer (o creerse) que es, sin por ello dejar de serlo en la medida de lo a flor de piel que cada cual tenga la sensibilidad.
La medida en la que uno, en resumen, se ríe de la sociedad sin por ello dejar de formar parte de la sociedad. En la medida que escuchamos tanto a esa voz interior, como tantas son las veces que la ignoramos. Porque la verdad es que, nos guste o no, la vida, sin un mínimo de sentido del humor y sobre todo alguna compañía que nos ría las gracias, es un coñazo.
Un poco por todo en general.
Con 'Se tiene que morir mucha gente' sirviendo divagaciones como estas en seis simpáticas y amenas raciones de veintipico minutos con un marcado toque femenino, que no feminista durante los que se ríe, como buena sátira y/o comedia dramática, con un pelín de mala leche de una vida que puede dar asco tal vez, pero que también debe ser maravillosa.

Por Juan Pairet Iglesias
@Wanchopex



