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Sitges Tour 2017 - Críticas de 'Train to Busan', 'La autopsia de Jane Doe', 'Somnia. Dentro de tus sueños' y 'Melanie. The Girl With All the Gifts'

Vía El Séptimo Arte por 04 de enero de 2017
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Como que casi, casi podemos dar por buena 'Train to Busan' a pesar de las reservas. Casi, casi, y a pesar de que como la película de zombis que es le falta mala baba, también rabia y mala leche, al mismo tiempo que nunca termina por salirse de los carriles para desatarse como es debido, algo más bien negativo dentro de la vertiente oriental de cualquier género (salvo la comedia), y que le sobra apoyarse en algunos tópicos innecesarios y molestos como ese cansino pasajero porculero que evidencia cierta pereza a la hora de desarrollar el guión.

No obstante a Yeon Sang-Ho lo que es de Yeon Sang-Ho. La cinta funciona extraordinariamente bien allí en dónde por ejemplo 'Un monstruo viene a verme' fracasa, a la hora de construir, a la chita callando y con discreción, un impacto emocional... que es en realidad lo que busca Yeon Sang-Ho antes que la (escasa) sangre o violencia gráfica que ofrece. Este factor, unido a un argumento muy ágil y que deja poco espacio para los tiempos muertos, hacen de ella un buen trayecto que recorrer aunque su calado no vaya a dar vueltas como el del tren de 'Snowpiercer'.



Cosas que pasan... cuando por ejemplo profanas el sueño de los muertos. Las cosas que les ocurren a Brian Cox y Emile Hirsch en 'La autopsia de Jane Doe', el regreso de ese André Øvredal que tanto nos hizo disfrutar con su 'Troll Hunter' hace ya unos cuantos añitos. Ambos actores, padre e hijo en la ficción, interpretan a sendos forenses a los que les llega el cuerpo de una "mujer sin identificar"... a partir de ahí mejor saber lo justo. O casi mejor, quién dice lo justo más bien dice nada, que es de las que se revientan a poco que se cuente.

Un primer tramo notable para luego, como le ocurren a tantas otras cuando llega el momento de empezar a levantar las cartas, un segundo tramo no tan logrado que se vuelve algo más inestable, irregular y puntualmente fallida, sobre todo cuando tiende a explotar los recursos más habituales del género. Conceptualmente muy potente, de tono humilde y sugerente, y en todo momento muy llevadera a pesar de los pesares, una cinta simpática a la que le falta refinar sus intenciones y ofrecer una puntilla que redondeé su discurso a la misma altura con la que lo abre.



¿Por qué...? ¿Por qué se vende 'Somnia. Dentro de tus sueños' como una película de terror, si se trata de un melodrama fantástico cuyos escarceos con el terror son precisamente lo peor de una función a la que afean sobremanera? Podría haber sido una producción Disney a lo 'La extraña vida de Timothy Green', más parece que de manera sibilina se la ha forzado a perecer en los márgenes de un mal llamado terror del que anda tan justa como para que sea más bien escasa. O llamelo comedia si lo prefiere, directamente.

Aunque parte de una premisa interesante esta no termina de cuajar como si lo hacía en la mucho más orgánica 'It Follows', por referenciar de alguna manera, y su más que apreciable intento por apelar a la emoción del espectador a través de Jacob -La habitación- Tremblay se acaba convirtiendo en un arma arrojadiza que hunde a la cinta en el terreno de la lágrima involuntariamente incómoda. Un exceso que arruina lo que ejecutado sin tantas cargas, y con una auténtica afinidad genérica, podría haber derivado en un pequeño clásico moderno.



Dentro de la masificación que ofrece actualmente el género de "la carne muerta" se agradece sobre todo el ánimo de 'Melanie. The Girl with All the Gifts' (o 'Melanie. Una novela de zombis' según la traducción literaria del original de Mike Carey) por presentar una clara alternativa que aporte un valor propio al mundo. Y así es, la ópera prima del televisivo Colm McCarthy -resuelta sin complicaciones- representa una alegoría que va más allá de una sangre que nunca es usada como motor de la narración, si acaso como indispensable condimento genérico.

Como en las mejores obras de género, lo realmente importante (y de verdad de la buena) es la malicia que subyace bajo un arco dramático que, una vez superado su planteamiento, no ofrece grandes novedades más allá de su parábola. De hecho su segunda mitad, aparte de por un regusto demasiado literario (el propio autor firma el guión), se ve algo afeada por algunas decisiones muy de género un tanto cuestionables para una obra que aunque no la exprima del todo, presenta una inteligencia por encima de la media.


Por Juan Pairet Iglesias
@Wanchopex


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