'Un muerto a la hora del té' - Que se jodan todos
Su título original, 'Fackham Hall', es toda una declaración de intenciones que no es fácil trasladar al español. De ahí que el "Fuck 'em all" que los británicos pueden leer de corrillo se haya rebautizado en España como 'Un muerto a la hora del té'. Aunque a pesar de lo que pueda sugerir, no, no es una "cozy crime" a lo Agatha Christie. Aunque en un momento dado, sí, aparezca un muerto. Y sí, también un Hércules Poirot. O algo parecido...
'Un muerto a la hora del té' deja muy claro desde el principio que se trata de una parodia. Del estilo a aquellas "... como puedas" que a finales del siglo XX encumbraron a Leslie Nielsen; del estilo a aquellas con las que nos torturaron Jason Friedberg y Aaron Seltzer ya en el XXI. Aunque con esa característica flema británica mucho más calmada, imperturbable y distinguida en contraposición con la hipérbole, histrionismo y explicitud estadounidenses.
Es fácil, baste con reparar que se ambienta durante el reinado de Jorge V del Reino Unido (y si no saben quién es, miren la Wikipedia como he hecho yo...). La misma época en la que se desarrolla (el final de) 'Downton Abbey'. Blanco y en botella: A grandes y pequeños rasgos, 'Un muerto a la hora del té' es una parodia de sutil trazo grueso de la popular serie creada por Julian Fellowes. Y por extensión, de todas las producciones británicas por el estilo.
Una divertida parodia que a diferencia de las estadounidenses, parece (o sabe parecer) demasiado inteligente como para caer en el ridículo, la vergüenza ajena o la estupidez propias de este tipo de producciones donde suele importar más la cantidad que la calidad. No es el caso, siempre y cuando seamos afines a esa genuina flema británica que engalana el humor con seriedad.
Que permite que una en teoría parodia como 'Un muerto a la hora del té' pueda parecer en la práctica una comedia y/o una sátira tan lograda, que incluso a su vez pueda pasar por una película tan hecha y derecha como puedan serlo sus referentes, con 'Downton Abbey' a la cabeza (y también en nuestra cabeza). Una en cualquier caso, lo que sea, tan británica como divertida.

Por Juan Pairet Iglesias
@Wanchopex
