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'13 minutos para matar a Hitler' - O no.

Vía El Séptimo Arte por 04 de marzo de 2016

13 minutos para matar a Hitler

Georg Elser fue un hombre que pudo haber cambiado la historia y haber salvado millones de vidas si hubiese contado con 13 minutos más. Con 13 minutos más, la bomba que él personalmente había preparado hubiese acabado con la vida de Adolf Hitler. Pero no sucedió así y el 8 de noviembre de 1939 el susodicho abandonó la escena del futuro atentado demasiado pronto, 13 minutos exactamente antes de lo previsto, y Elser fracasó para su propia desgracia... ¿y para la del resto de una humanidad ya sumida en la II Guerra Mundial?

Jugar al "y si..." es tan apasionante como algo netamente caprichoso. Ya se sabe, el llamado "efecto mariposa" y todas esas cosas que si nos sucediesen a nosotros ya no haría falta que nadie nos las explicase (aunque en las películas tengan la costumbre de hacerlo siempre). ¿Qué hubiera supuesto para la historia y para el mundo el que Georg Elser hubiera tenido éxito? Nunca lo sabremos, y puede que fuera mejor así: quién sabe si eso no hubiera desembocado de rebote en la victoria de una Alemania nazi envalentonada por el asesinato de su Führer. Quién sabe.

Lo que si que vamos sabiendo con el paso del tiempo, o al menos parece que vamos sabiendo, es que Oliver Hirschbiegel no logrará reverdecer los laureles que otra historia sobre Hitler puso en su cabeza en 2004. Con '13 minutos para matar a Hitler' el director alemán vuelve allí donde levantó pasiones con 'El hundimiento', si bien y como ha sido una constante en su carrera desde entonces, no acierta a rubricar el potencial de una propuesta que filma con solvencia y siempre resulta entretenida, pero que a la postre se antoja en igual medida superficial.

La historia de Elser puede que sea apasionante, pero no esta película mayormente rutinaria que la cuenta de manera un tanto dispersa en su empeño por abarcar toda clase de públicos. Demasiada contención, poca sutileza y el consabido tono sentimentalista de post-guerra que ayude a trivializar todo el asunto, por si faltaba. Tampoco su estructura, comenzando por la excelente escena del atentado para posteriormente rebobinar mediante flashbacks, ayuda a generar la tensión que por contra si fue capaz de encauzar Bryan Singer con su 'Valkyria'.

Claro que Hirschbiegel se empantana con la persona -romance mediante- en lugar de permitir que los hechos hablen por sí mismos y en su nombre: palabras, que no hechos o centrarse en los hechos, de hecho. Y ahí es dónde la narración se trastabilla a pesar de los esfuerzos del actor Christian Friedel. En '13 minutos para matar a Hitler' asistimos a su historia con una manifiesta indiferencia, fruto de un filme formalmente inmaculado que, si bien nunca deja de atraer nuestro interés apenas deja margen para realizar algún tipo de lectura que se desmarque del manual.

Por Juan Pairet Iglesias
@Wanchopex


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