'Cumbres Borrascosas' - A grito pelau
Hay obras que parece que cada X años tienen que contar con una nueva adaptación, o de lo contrario, yo que sé, implosionarán. Obras en teoría más que de sobra conocidas que sin embargo, paradojicamente, parecen estar amenazadas de manera constante por el olvido... obras tan universales que continuamente nos tienen que recordar que existen.
El año pasado, sin ir más lejos, hubo un 'Drácula' o un 'Frankenstein'. La única novela de Emily Brontë parece ser una de estas obras que necesitan del cine para sobrevivir en el ideario colectivo. Obras que a menudo se leen en el colegio y que, supongo, marcan a un buen número de incipientes cineastas con ganas de hacerlas suyas. Con ganas de hacer su versión.
Esta 'Cumbres borrascosas' es la versión de Emerald Fennell, la de 'Una joven prometedora' y 'Saltburn', con las que comparte lo que ya parece ser una constante: Querer ser algo más que "una cabeza en una caja"... pero quedarse con las ganas, incluso, de ser recordada aunque sólo sea por "una cabeza en una caja". Es, obviamente, una referencia a 'Seven'.
Cuatro años después de aquella icónica película de David Fincher se estrenó 'Resurrección', una copia barata perpetrada por el otrora "joven prometedor" Russell Mulcahy, el de 'Los inmortales'. Un cineasta profundamente esteta, mucho más que una Fennell que parece ansiar lo que sin embargo Mulcahy nunca pareció buscar: Un reconocimiento como autor.
'Una joven prometedora', 'Saltburn' y 'Cumbres borrascosas' comparten esta impresión marcada por un alto grado de presuntuosa artificialidad. "Una partida de póker en la que todas las cartas están marcadas", comenté en un momento dado. A lo que ahora añado "y todo el mundo hace como si no se hubiera dado cuenta... pero actúa como si todo el mundo lo supiera".
Todas ellas quieren ser algo más de lo que aparentan ser... pero no pueden evitar ser: Películas con mucho estilo y actitud pero poca sustancia y nada nuevo que decir. En el caso que nos ocupa, particularmente, subrayado por la palmaria evidencia de que la película está todo el rato gritándole al espectador SOY UN ÉPICO Y TRÁGICO RELATO ROMÁNTICO. ¡¡TÓMAME!!
Así, escrito EN MAYÚSCULAS.
Es algo parecido a lo que hace 'Hamnet', pero sin su madurez, sensibilidad y humildad. Poniendo el volumen tan alto como para que retumbe todo el edificio, que todos sepan de lo que estoy gritando. Algo que, de nuevo, no es malo per se, pero si lastra el potencial evocador del cine y sus posibilidades de trascender del momento y la pantalla, del corazón y la razón.
Máxime, cuando hablamos de un clásico de la literatura tan explotado en lo audiovisual. No es tanto lo que esta versión aporte o deje de aportar: Es que al final, aún reconociéndole ciertos méritos y sin perderle del todo el respeto, a uno le acaba dando un poco igual. Como también le acababa dando un poco igual el último 'Drácula' o el último 'Frankenstein'.
Porque lejos de brillar las virtudes de la obra original, resplandece el ego de los que se han intentado apropiar de ella. Hacerla suya, y no tanto de Emily Brontë. Sirva que al final, lo menos interesante y más soso y artificioso acaban siendo Margot Robbie y Jacob Elordi. Quizá, porque eso ya está demasiado visto COMO PARA QUE LO GRITES A LOS CUATRO VIENTOS.
No sé, para eso que hagan como por ejemplo 'La hermanastra fea': Contar lo mismo desde otra perspectiva (sin necesidad de alzar la voz para que te oigan).

Por Juan Pairet Iglesias
@Wanchopex





