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'Carol' - I'm There

Vía El Séptimo Arte por 04 de febrero de 2016

El mayor logro que jamás conquistó el Diablo no fue el de convencer a la humanidad de que no existía, sino el de hacerle creer que tras haber sido aplastantemente derrotada, tendría posibilidades reales de conquistar la victoria en una futura partida. Digamos que el tipo se aburre a más no poder... y más aún lo haría si su rival dejara de jugar por aquello de perder la fe. Aplicado al fútbol, ¿se fue Mourinho de la Liga porque Tito no le seguía el juego? Pues en parte sí. Aplicado a Cannes, que sin duda es un festival diseñado por el mismísimo Belcebú: los miembros acreditados de la prensa (los de menor rango, sobre todo) se despiertan cada día preguntándose cómo van a gestionar las pocas horas de sueño que han logrado juntar durante la noche anterior; cómo van a lograr cuadrar en un solo horario todas las películas que quieren ver y también qué tipo de putaditas preparadas por la organización van a tener que tragarse. Cada día la oferta cambia. La creatividad es ilimitada. La frustración, también. Y aun así, sigues con ganas de volver al Palais. Porque el certamen lo vale, y porque en el fondo, eres lo suficientemente insensato para pensar que mañana segurísimo que ya no te pillan; que el corte de mangas se lo dedicarás tú a ellos. Y luego, simplemente... no.

A base de lecciones como ésta se curtió, y de qué manera, un tal Todd Haynes, allá por la década de los 90, cuando la generación indie pasaba de ser otra anomalía del mundillo, a un fenómeno de talla mundial, cada vez más incontenible. Para que dicho crecimiento llegara a materializarse, se requirió mucho talento, muchas esperanzas, mucha voluntad... y algún que otro pacto con los Weisntein. Hablando del Diablo... Y claro, no hay luz sin oscuridad. De esto último se empapó el mencionado director, hace unos meses, gran reclamo en Cannes; en su día, gran abanderado de los independientes estadounidenses... cuyos métodos de rodaje y, en general, de producción, chocaron frontalmente primero con los grandes estudios y después, como no podía ser de otra forma, con los del Productor de Productores. Lo realmente jodido del asunto es que Harvey Weinstein tuvo siempre por costumbre el reservarse todos los derechos a la última palabra, lo cual en su caso acostumbraba a traducirse en el último golpe de tijera (perdón, de destral... perdón de sierra mecánica) en la sala de montaje. Los resultados de la simulación seguramente no les engañen: Ganó el malo.

Joder si lo hizo. De tal manera que a Haynes, sumido en una depresión de campeonato, por poco no se le quitan, para siempre, las ganas de volver a ponerse detrás de las cámaras. De esto, por suerte, hará ya casi veinte años. Tiempo suficiente para que hayan sanado las heridas, para que se hayan recuperados los ánimos, y para que el Diablo haya vuelto a cobrarse las mieles de las más dulce de sus conquistas. Es 16 de mayo de 2015. Por los pelos entramos en el segundo pase de prensa de 'Carol', película a Competición por la Palma de Oro, dirigida por Todd Haynes, ocho años después de 'I'm Not There', su último largometraje... y presidida por el logo de The Weinstein Company. Ante tal imagen, se oye un tímido silbido en la sala Bazin. Botón de Pausa. ¿Qué está pasando aquí? ¿Cómo se han vuelto a juntar estas dos fuerzas de la naturaleza? ¿No le quedaba otro remedio al pobre director para levantar su película? ¿Será que pasado todo este tiempo, el hombre se ha autoconvencido de que podía ganar al Diablo en la revancha? Una vez más en aquella extraña 68ª edición del Festival de Cine de Cannes, tragamos la saliva y contuvimos la respiración. Soltamos el aire, esto sí, cuando apareció en pantalla el nombre de Christine Vachon, Guerrera de Guerreras, incansable defensora de las buenas causas autorales. Las balanza parecía un poco más nivelada.

Sólo que en esta ocasión, los platos se decantaron descaradamente a favor del director. Vive Dios. 'Carol', adaptación a la gran pantalla de la novela de Patricia Highsmith, 'The Price of Salt', nos sitúa en la América de los años 50, ese escenario que el imaginario colectivo, mayormente, ha convertido en el terreno de juego ideal para el cineasta californiano (véanse, por ejemplo, 'Poison' o 'Lejos del cielo'). Ahí, se produce un flechazo. Carol ve a Therese, y Therese ve a Carol. La conexión surge al instante. Saltan las chispas. Barrido de colores y... ha empezado el cuento. El envoltorio de éste es claramente navideño. El frío se ha instaurado en la calle, las guirnaldas presiden las puertas y el ambiente viene cargado con esa paz y armonía tan típicas como, a fin de cuentas, falsas. El espíritu, va mucho más abajo. Poniendo el campamento base en una técnica y una ambientación de la época simplemente impecable (genial fotografía Edward Lachman; igualmente sublime partitura de Carter Burwell), Haynes va escalando, poco a poco, hasta levantar una auténtica clase magistral. De cómo acercarse al melodrama y de, básicamente, cómo hay que dirigir una película.

Para ello, es primordial conectar con la historia que va a contarse; con las bases definitorias que ésta requiere. El mundo femenino en el que tan a gusto se siente el director toma la forma de un juguete con el que Todd disfruta tanto, que es como si volviera a sentirse niño. Como si volviera a ese tiempo perdido en el que todavía no había pactado con el Diablo. El mocoso de marras, eso sí, tiene una sensibilidad e inteligencia desarrolladísimas. La consciencia de época a la hora de filmar cada gesto, cada frase y cada beso atrapado en el limbo, es tan descomunal, que no nos queda sino apiadarnos del próximo infeliz que se atreva a seguir la estela marcada por Haynes en el género. Porque obviamente no sólo se trata de preparar los decorados y divertirse viendo qué vestido queda mejor para cada ocasión, sino más bien de tener un control absoluto de todo lo que el espectador acabará viendo. En este sentido, 'Carol' es un monumento a la puesta en escena. Durante las dos horas que dura la película, salta a la vista que quien mueve los hilos tiene clarísimo todo lo que contiene cada plano, todo lo que pasa en él (incluso lo que queda fuera del encuadre, algo igualmente revelador)... en definitiva, todo lo que él nos cuenta.

A partir de ahí, la sinfonía de emociones no podía sonar más afinada. El domino del lenguaje fílmico es tan absoluto, que casi pasa inadvertido. ¿Quién necesita voces en off cuando sabe dónde poner, y cómo mover la cámara? ¿Quién precisa de recursos sensibleros cuando trabaja tan bien con una pareja (Cate Blanchett & Rooney Mara) tan en estado de gracia? ¿Quién necesita estridencias en el discurso cuando la exposición de los hechos, nítida y cristalina donde las haya, ya plasma, de la mejor de las maneras, esa represión socio-sistemática cuyas secuelas siguen, hoy en día, casi igual de visibles? Imposible que Harvey haya puesto mano en esto. Con ello, gana Haynes, sin duda. Y los Weinstein. Y lo más importante, el cine. Y ya que con preguntas estamos, ¿quién no desea que ningún hombre (o mujer) pueda separar lo que la Vachon y los Weinstein han unido? Bienvenido (de nuevo), Mr. Haynes. A partir de ahí, poco importa que aquella Palma de Oro se escapara para homenajear a la carrera de Jacques Audiard, menos importa aún el que el #OscarsSoWhite no sea el escándalo más gordo que nos haya dejado este año la Academia... sólo vale 'Carol', redonda en la sensibilidad, sutileza y pasión tanto en el retrato sentimental como en su correspondiente mapa circunstancial. Hablamos, definitivamente de la obra maestra de un maestro, consagración (una más) de la mirada, pero sobre todo la caligrafía de Todd Haynes, patrimonio universal del cine.

Nota: 8 / 10

por Víctor Esquirol Molinas
@VctorEsquirol


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Comentarios

  • Avatar de Wanchope
    Wanchope 22 de Febrero de 2016, 10:20:09 pm
    Evidentemente no comparto opinión sobre 'Spotlight'. Está bien y es buena, pero no me parece nada particularmente remarcable. 'Carol' tampoco es que me entusiasmase mucho más, pero si le veo bastante más enjundia y valores.
  • Avatar de JColl14
    JColl14 23 de Febrero de 2016, 05:14:56 pm
    “Carol” no es una de las películas del año por su cualidad, pero sí que es excelente por el mensaje que transmite. Nos volvemos a encontrar con un tema tabú: una relación amorosa entre dos mujeres. Un tema que hoy en día aún no se ha terminado de aceptar del todo, y menos en la época en que se desarrolla la trama del film, la década de los cincuenta.
    Por encima de todo, destacar las excelentes interpretaciones que hacen las dos actrices protagonistas, Cate Blanchett y Rooney Mara. Esta última es uno de los descubrimientos del año, junto con Ronan (“Brookyn”) y Vikander (“La chica danesa” y “Ex Machina”), por su sencillez y emotividad a la hora de actuar. A Blanchett ya la conocíamos de antes, pero en esta película hace una interpretación especialmente tierna y sensible.
    En cuanto a la estructura, la película empieza con una escena de las dos protagonistas, pero luego volvemos atrás en el tiempo y el guión sigue una estructura lineal, donde descubrimos como se conocieron las dos protagonistas y la aventura que viven justas. A pesar de que sea una preciosa historia de amor, en algunos momentos falta tensión en la trama y algunas escenas y planes de cámara se hacen un poco lentos. A pesar de eso, en la segunda hora del film podemos ver más escenas tensas, intrigantes y emotivas con algún giro de guión inesperado, aunque en algunas ocasiones el guión es un poco previsible. Por otro lado, se tiene que destacar que la película a nivel visual es de una calidad inmensa.
    “Carol” es una película totalmente recomendable porque es innovadora en cuanto a la temática que se trata. Es necesario saber este hecho, que actualmente aún encontramos un poco extraño, en aquella época aún no era más. “Carol” es un film que no pierde detalle en ningún momento y nos regala una preciosa historia de amor con una magnífica banda sonora que se repite en muchas escenas del film.

    NOTA: 7'5
  • Avatar de Calde_Vila
    Calde_Vila 28 de Marzo de 2016, 12:42:14 pm
    Tras verla no tengo claro si es una historia sencilla donde lo mejor son sus actuaciones o una historia que más allá de eso, tras su elegancia, belleza y sutilezas, hay lecturas en cada plano que la hacen una obra mayor. Ese aura de excelencia que parece haber cautivado a muchos y que a mi, pese a ver tras las cortinas sus cualidades, no me ha maravillado, quizá la disfrute más en un próximo visionado y si no, el regusto en el paladar sigue siendo muy bueno, las actuaciones de enmarcar y su mensaje, tristemente, aún presente hoy en día.
  • Avatar de jescri
    jescri 05 de Junio de 2016, 12:36:58 pm
    Película demasiado romántica y pretenciosa. Su mayor mérito se basa en el apartado técnico, con una fotografía y un vestuario impresionantes y sobre todo banda sonora que acompaña en todo momento a la película. Todo es tan bello que por momentos uno termina olvidándose de la historia para disfrutar de lo que hay a su alrededor. No se puede negar la química de Blanchett y Mara como dos mujeres pertenecientes a mundos muy diferentes, pero es difícil de comprender tal falta de emoción a pesar de la sensibilidad de sus actuaciones. Posiblemente sea porque todo es muy lento en su narrativa hasta el punto de tener que esforzarte en no caer en el sopor y terminar durmiéndote. Digamos que todo es hermoso, pero inmóvil.

    Interesante ver como en esa época una persona cedía lo más preciado que tenemos en la vida simplemente por sus tendencias sexuales. Así de intransigente era por entonces una sociedad no exenta de sentimientos, pero que se veía superada por sus temores.

    Fotografía de realidad. Nota: 6.
  • Avatar de leylay
    leylay 11 de Junio de 2016, 12:13:11 am
    vaya yo he estado postergando su visionado, por la simple razón de que me lei el libro, que por cierto tenia muchísima censura también la época ayuda a esto,(ademas disfrute mucho el libro con therese y esa relacion con carol tan oculta y a pesar de todo el tabu tan clara) por lo que me dio miedo encontrarme con algo estilo la vida de adele (un truño en mi humilde opinion de hecho a penas pude ver sus treinta minutos sin bostezar algo similar me paso con cincuenta sombras del gray ESE xD), pero ahora con las buenas criticas me estoy animando.

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