'Donde viven los monstruos' - El niño que no pudo reinar
Max es un niño porculero que fantasea con ser un monstruo que aterrorice a cualquiera. Una noche, después de tocarle -una vez más- las narices a su madre, esta lo castiga a irse a su habitación... desde donde viajará a un lugar "donde viven los monstruos": Una isla donde se encuentra con misteriosas y extrañas criaturas cuyas emociones son tan salvajes e imprevisibles como sus acciones...
Spike Jonze nos presenta una película embarazosa... que no excéntrica (como sus dos anteriores largometrajes). No ayuda que su joven protagonista sea un tanto repelente. Un joven incomprendido (y puñetero) que "viaja" a un mundo de "Yupi" bastante desolador, habitado por una serie de Furbies gigantes que le convierten en el rey de un reino tan complicado de reinar como lo es él.
Éstos al principio son simpáticos, pero a medida que avanza se vuelven ñoños, algo violentos y sobre todo cargantes y aburridos. Vale que sea una alegoría metafórica llena de didácticos dobles sentidos; que las "miraditas" de los "monstruos" valgan más que mil palabras; que no se abandone a lo infantil y apueste por la madurez; o que sus efectos especiales estén bastante logrados.
Pero... entre que el chaval tiende a ser odioso; que hay demasiadas escenas triviales (en proporción a las que no); que su narrativa es un tanto errática; o que todo suena demasiado a un forzado y casposo 'Los Teletubbies' para adultos, sus apenas 100 minutos de metraje se acaban haciendo demasiado largos y demasiado pesados. Se acaban haciendo irremediablemente... embarazosos.
No deja de ser la adaptación de un cuento ilustrado de apenas 48 páginas... Una adaptación irremediablemente hinflada (y poco prieta).

Por Juan Pairet Iglesias
@Wanchopex
Y cuando comprende que esa actitud no puede aportar ya nada bueno (el rey caído), toma la decisión de emprender el viaje de vuelta a casa y abandonar/dejar atrás esa etapa de la vida que representan los monstruos.
Nota: 5,5.
Nos presentan a un crío que sufre de falta de atención o más bien diría que es un malcriado que pide atención constante. No es capaz de ver a su hermana con los amigos sin meterse por medio para dar la nota y que le hagan caso, ni ver a la madre en un momento de relax con su pareja sin necesitar en ese preciso momento que suba por su capricho a ver el fuerte que se ha montado. Es igual de cansino que imaginativo para construirse sus propias edificaciones físicas y psicológicas e imaginarse historietas mil.
Huye de casa y va a parar a una isla donde habitan unos "monstruos" con los que vivirá aventuras autoproclamándose el rey de ellos. El film resulta pese a sus poco más de 90 min. tedioso y cansino como el niño, con diálogos y situaciones surrealistas que pese a su simbolismo y metáfora no cuajan en ningún momento y da pie a una historia que no daba más que para un corto y se ha hecho un film.
El espectador puede intuir...
Spoiler
Lo único que para mi vale la pena del film (a parte de algún lado del simbolismo aunque cojee) es el aspecto visual, con preciosos parajes y sobretodo con el aspecto de los monstruos excepcionalmente cuidados y la bonita BSO que acompaña a todo. El resto como digo...surrealismo proyectado a través de un niñó fantasioso, caprichoso y violento con situaciones, diálogos y escenas de la misma índole.
Muy por debajo de la gran Cómo ser John Malkovich del mismo director y que el propio cortometraje I'm Here. Como decía, si esta hubiera sido en ese formato más reducido, otro gallo cantaría.
Un 4