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'Footloose (2011)': Bailando, bailando... acabé patinando

Vía El Séptimo Arte por 03 de noviembre de 2011

Sí, todo tiene su momento. Y si bien es cierto que en ocasiones no tengo muy claro cómo interpretar el significado de cuando se habla sobre si un filme es o no necesario, con este enésimo remake no tengo duda alguna: su momento ya pasó, y a todas luces y a excepción de por una evidente maniobra comercial es un filme material, espiritual, ética y humanamente innecesario, amén de por supuesto ser a su vez un filme que puesto en bucle bien podría valer como tortura para todo aquel ajeno a lo que podríamos llamar el espíritu poligonero. Porque si 'Footloose', el original, puede que tuviera su gracia aunque sólo fuera por la inocencia inherente a los años ochenta, este otro 'Footloose' no tiene ninguna. Sí, todo tiene su momento... pero ni todos los momentos merece la pena ser vividos ni todas las normas se merecen ser quebrantadas.Lo mejor de este 'Footloose' son sin duda sus primeros tres minutos, momento en el cual suena una nueva versión del clásico tema del filme original de 1983, que también suena en su final por cierto, y hasta que la vida de cinco guapos y jóvenes adolescentes norteamericanos es sesgada en lo que aparenta ser un doloroso accidente de tráfico. Pasado el trámite de sus títulos de crédito este filme, que se extiende a lo largo de unos incomprensibles y extenuantes 113 minutos de metraje capaces de convertir la eternidad en algo relativo, lo que se desarrolla a continuación es muy probablemente uno de los filmes más manipuladores, tramposos, fuleros y pueriles que Hollywood ha sido capaz de parir en un buen puñado de años. Nos hubiera podido valer como una especie de parodia, tal vez, pero la falta evidente de sentido del humor de la propuesta niega toda posibilidad de convertir a esta en algo más que el remedo oportunista y barato de un éxito añejo que suspira por la seguridad de pisar terreno ya conocido... aunque no estemos en los ochenta ni Kenny Wormald sea Kevin Bacon.

'Footloose', el original y para quien no tenga el gusto, es uno de tantos clásicos ochenteros que más que por su calidad lo es por circunstancias digamos que románticas. Era su momento, pero de verdad. Probablemente, si nos pusiéramos a valorar con el mismo rasero con el que lo hacemos hoy en día no sería ni clásico ni recordado ni incluso respetado... en resumen, hablaríamos de lo que es su remake. A diferencia de otros verdaderos clásicos de la época como por ejemplo 'Regreso al futuro' que lo son por méritos propios ya sean vistos ayer, hoy o mañana el filme que lanzó la carrera de Kevin Bacon -se agradece- no es más que un filme simpático que funcionó porque no había nada mejor que hacer y su canción, la de Kenny Loggins, era y sigue siendo muy pegadiza. Todo lo contrario de un remake ante el que siempre cabe encontrar algo mejor que hacer, cuyo principal aporte es situar la cámara a la altura de los traseros de sus intérpretes y que cambia la ingenuidad del discurso original en favor de dirigirse a su público como si este fuera imbécil, subrayando cada nota y reiterando con una insinuación nada arriesgada y hueca de contenido que vive de una suma de poses sin credibilidad ni continuidad dramática. Y encima se echa en falta algo más de baile y de música que tape las palabras de un guión imposible.

Visto hoy en día, sin el cobijo de la simpatía e inocencia ochentera, este 'Footloose' del siglo XXI con aspiraciones de ser el 'The Fast and Furious' del baile resulta anacrónicamente ridículo, sumamente estúpido y profundamente ofensivo. Un filme que va de guay, más chulo que un ocho, que más parece la suma de una serie de sketches promocionales de Tommy Hilfiger y en donde sus adolescentes de 30 años saben más de este mundo que cualquier otro adulto, siempre amargados y obcecados en hacerles la vida imposible a todos sus semejantes por el mero hecho de poder, y donde ante la presión de la crisis -se la nombra, no crean que influye- no hay mejor alternativa que hacer buenas las palabras de Shary Bobbins, una creación tan original como el Pato Monald o este 'Footloose', de que no hay mal que una canción y un baile no sane. No, no es en realidad una película mala... sin dejar de serlo, sino que es un filme que resulta en una palabra, inapropiado, más cercano a un cuento de terror para adultos. Rancia es poco, y pueril lo es todo.

Nota: 3.5

Por Juan Pairet Iglesias

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Comentarios

  • Avatar de cicely
    cicely 31 de Octubre de 2011, 09:49:28 am
    Yo no soy de remakes, pero si que es verdad que Footloose necesitaba un revisionado, ya en su época era algo cutrilla y con los años ha ido a más. Aunque a veces es mejor dejar las cosas como están leyendo tu crítica Wanchope. Cuando salga en dvd la veré, si no hay nada más para ver, claro está. :sonreir
  • Avatar de Banacafalata
    Banacafalata 31 de Octubre de 2011, 10:32:55 am
    Yo no soy de remakes, pero si que es verdad que Footloose necesitaba un revisionado, ya en su época era algo cutrilla y con los años ha ido a más. Aunque a veces es mejor dejar las cosas como están leyendo tu crítica Wanchope. Cuando salga en dvd la veré, si no hay nada más para ver, claro está. :sonreir

    Es una buena actualización, pero ya la primera no tenía demasiado dónde rascar, ésta no la falta el respeto y queda al mismo nivel, ya me explayaré un poco más
  • Avatar de Banacafalata
    Banacafalata 01 de Noviembre de 2011, 02:20:54 pm
    La fiebre por el baile ha vuelto, si en los ochenta nos inundaron películas como Fama, Flashdance, Dirty Dancing o Footloose, ahora lo que nos llegan son los remakes de todas éstas, en ocasiones remakes bastante justificados como en esta ocasión. Es indudable que la cinta de Herbert Ross sufrió factura por el paso de tiempo y vista hoy resulta una película bastante vieja de todas modos aquella ya era una cinta en la que había poco dónde rascar, una historia sencilla y bastante tontorrona realizada de una forma bastante simpática, quizá fue más trascendente el hecho de que fuera la película que lanzo a la fama a un jovencísimo Kevin Bacon que cualquier otro valor cinematográfico que exprimir del film.

    Craig Brewer director de Black Snake Moan es el encargado de dirigir esta nueva adaptación, en la que a raíz de un trágico accidente que se cobra la vida de cuatro chavales al volver de una fiesta, se decidirá prohibir a los jóvenes bailar música moderna e incluso se les impondrá un toque de queda. Cuatro años después llegará al pueblo Ren (Kenny Wormald) proveniente de la ciudad y que ha tenido que llegar allí tras la muerte de su madre, cuándo el joven se encuentre con todas las prohibiciones impuestas en el pueblo se rebelara para defender el baile, su gran pasión.

    El hecho de que Dean Pitchford, guionista de la cinta original, escriba también el guión de ésta a cuatro manos junto a Craig Brewer tiene mucho que ver para que la cinta consiga funcionar bastante bien e incluso tener un pequeño punto nostálgico que posiblemente se hubiera perdido tirando de una adaptación más actual tirando de música de Justin Bieber y High School Musical. Puede que quizá ese tratamiento le pueda ser bastante perjudicial a la hora de enfrentarse contra la taquilla, aunque no falten temas actuales, pero desde luego es perfecto a la hora de presentarse como una actualización totalmente valida que sustituya a la película original.


    El problema nos lo encontramos cuando contamos con una historia, que como ya hemos dicho, es bastante floja y para más inri tenemos al guionista de la original, para lo bueno, pero también para lo malo, es muy difícil poder sacar algo interesante de todo esto y finalmente no lo consiguen. Es cierto que la película se ve de una forma bastante agradable y resulta bastante encantadora, pero no es suficiente, es incapaz de ofrecernos nada más allá de unos personajes estereotipados y en la que todo lo que va a pasar se ve venir desde bastante lejos. Un guión en el que como ya pasaba en la cinta ochentera no hay nada dónde poder rascar y lo que es peor, tampoco es capaz de mantener ese halo de inocencia que tenía la película de Herbert Ross.

    Aún así y para que todo funcione lo mejor posible, Brewer se reúne de un reparto bastante desconocido pero muy carismático encabezado por la pareja formada por Kenny Wormald y Julianne Hough en los roles principales, aunque si hay que destacar a alguien en la película es a sus secundarios Miles Teller (al que hemos visto en la aquí todavía inédita Rabbit Hole) y Ziah Colon en los roles que en la original interpretaban dos actores que más tarde también llegarían a ser estrellas, el malogrado Chris Penn y Sarah Jessica Parker. Los papeles adultos que en aquella caían sobre John Lithgow y Dianne Wiest, aquí también recaen en dos viejas glorias como Dennis Quaid y Andie MacDowell.

    Footloose es una película muy válida como actualización de un film que a los treinta años ya se siente más viejo de lo que debería y como la anterior es una película que pese a resultar simpática no tiene nada interesante que aportar. No cabe duda de que los fans de la de cinta de Ross disfrutaran lo mismo con ésta, y los que no al menos encontrarán una película que no llega a ser tan estúpida como se podría llegar a esperar y capaz de entretener durante hora y media.

    Lo mejor: Es 100% valida como actualización.
    Lo peor: Que la original ya era bastante poca cosa.
    Nota: 4
  • Avatar de chendler
    chendler 06 de Noviembre de 2011, 10:17:44 pm
    La película en si es correcta. Es un calco de la película original adaptado al 2011. El problema es que la trama que aborda, ya de por si poco creible en su momento, lo es menos ahora. Lo mejor de la película son sus numeros musicales y que tiene un par de protagonistas que cumplen con su función.

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