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'Infierno azul' - Evasión y victoria

Vía El Séptimo Arte por 15 de julio de 2016

Los inconfundibles acordes de guitarra de Santo & Johnny empezaron a invadir acústicamente la sala. Para cuando llegaron a los tímpanos de James Cole, éste supo inmediatamente que aquel era el mejor sitio en todo el planeta. Sonaba el ''Sleepwalk'', aquella canción que tantas veces había escuchado antes... y que tantas otras veces tenía pensado escuchar de nuevo. No importaba la cantidad de repeticiones a las que la hubiera sometido, pues a cada nueva reproducción sonaba mejor, y ya de paso parecía incitar más y más la producción de esas endorfinas que tan a gritos le pedía el cuerpo. Y es que el pobre Cole no pasaba precisamente por el mejor de sus momentos. La vida y el universo en general venían puteándole de lo lindo desde el mismísimo momento en que adquirió conciencia, pero especialmente durante sus últimas semanas de vida. Su cuerpo y mente estaban al borde del colapso, y lo único que en ese momento crítico iba a servir de salvación sería un poco de esa siempre tan deseada evasión.

Y a eso se puso el pobre diablo. Aupado por el hilo musical que impregnaba la habitación, se concentró al máximo y fijó todos sus sentidos en la imagen que tenía delante suyo: una playa tropical bañada por el sol y, obviamente, un océano de aguas cristalinas. La cálida arena blanca invadía el espacio entre los dedos de sus pies y el romper de las olas estaba en perfecta sintonía con aquel ''Sleepwalk'' que jamás había sonado tan bien. Además, la palmera en la que estaba apoyado formaba un ángulo con respecto al horizontal del suelo ideal para apoyar en él todo el peso de su aquejada espalda, y las hojas del árbol, tambaleadas por la suave brisa marina que soplaba continuamente, llevaban a cabo un control casi quirúrgico de su temperatura corporal. Todo era perfecto; la felicidad, absoluta. En ese momento, el bueno de James giró ligeramente la cabeza hasta establecer contacto visual con uno de los pintorescos nativos que pasaban por ahí. ''Perdona'', dijo para romper el hielo, ''este sitio es fantástico... ¿Me podrías recordar cómo se llama?'' A lo que el otro, sin prácticamente inmutarse, respondió con una sonrisa y un misterioso silencio.

No es que los habitantes originarios de la región guardaran con recelo el nombre geográfico de dicho enclave por miedo a que la industria turística se enterara de su existencia y que, por consiguiente, acabara por agotar toda su esencia... es que en realidad, aquel lugar no existía. No era más que un cuadro colgado en una pared; una canción que despertaba viejos recuerdos y eternos anhelos; una metáfora, si se prefiere. De lo que no tenemos y, por ende, deseamos; de aquello que, aunque puede que no exista, sigue estando allí para ayudarnos a no pensar demasiado en ese día a día que nos mata por dentro. Lenta y dolorosamente. Es verano, no sólo en el calendario, sino también en una climatología que te obliga a salir de estas cuatro paredes que ahora mismo te están aplastando el alma. Miras a través de la ventana y ves a los chavales correteando libremente por la calle mientras tú... no. Sigues estudiando, o pegado a la pantalla de tu smartphone para lidiar con los problemas familiares/sentimentales de siempre, o escribiendo una crítica por la que no te van a pagar un duro pero que al menos, esto dicen, te va a servir para seguir hinchando el curriculum. Es la dictadura del CV... ante esto, ¿qué nos queda?

No mucho, la verdad. El consuelo de las pequeñas cosas. Y no, esto no va de vender cerveza, sino de otros placeres más o menos equiparables, pero supuestamente más nobles. Volvemos a la playa de marras. Atrás quedan las preocupaciones más rutinarias. Una carrera universitaria que no avanza ni a patadas, un padre que no deja de dar por saco, el recuerdo dolorosamente imborrable de una madre que se fue antes de lo previsto... Nada de esto parece importar en este sitio mágico que sabes que vas a tener que abandonar en poco tiempo, pero que precisamente por esto pretendes disfrutar al máximo cada segundo que pases en él. La playa no tiene nombre, pues no existe; la sala de proyecciones tampoco, pues puede ser cualquiera. El cine también tiene esto, que cuando más lo necesitas, más raudo acude (a veces) al rescate. En forma de boya a la que agarrarse para no morir ahogado; en forma de pistola lanza-bengalas para emitir señales de socorro; en forma de Blake Lively medio-flirteando con Óscar Jaenada, medio-enamorándose de ''Steven Seagull''... e intentando sobrevivir a los constantes y terribles ataques de un tiburón gigantesco.

Los caminos del entretenimiento palomitero (sus formas, al menos) son ciertamente inescrutables... que no imprevisibles. 'Infierno azul', nuevo film del catalán afincado en Estados Unidos Jaume Collet-Serra, es un producto que se debe a otros productos, tanto del pasado (la mención a la fundacional 'Tiburón', de Spielberg, no por obvia debe pasarse por alto) como de un presente al que, después de la experiencia, para nada le cambia la cara, pero que por el contrario, sí vemos con mejores ojos. Más complacidos, seguro. Cosas de adecuar la vista a las promesas apriorísticas. Éstas nos hablan, primero, de un proyecto maldito (el guión de Anthony Jaswinski fue pasando, durante años, de estudio en estudio sin que nadie se atreviera a hincarle el diente) a un tráiler que cuando por fin ve la luz, llama la atención, entre otras cosas, por el esmero con que retrata, durante sus primeros segundos, esas imágenes y sonidos que tan fácilmente identificamos con el eternamente deseada salvación del escape. Los posteriores bocados del escualo, por tantas veces visto antes, casi que no importan. Lo que realmente pesa son esos momentos previos de calma en los que poder desconectar el cerebro y zambullirse, porque ya va siendo hora, en ese mar de sensaciones (más o menos impostadas, qué más da) que tanto placer proporcionan. No hay playa, de acuerdo, pero no importa, siempre y cuando logremos engañar al sistema neuronal.

En este sentido, Collet-Serra vuelve a erigirse como el profesional que es, manufacturando una vez más una película tan consciente de sus ambiciones y posibilidades que ni por un segundo se le pasa por la cabeza la insensatez de ir más allá de lo que se espera de ella. De lo que se trata es, en primera instancia, de no quedar en evidencia, y después, de honrar el código del buen cumplidor. La propuesta es ciertamente mínima, pero en la era de las 'Gravity' o 'Buried' (no en vano, Blake Lively, pareja de Ryan Reynolds, no ha dudado en definir este film como una especie de réplica acuática del famoso largo que catapultó internacionalmente el nombre de Rodrigo Cortés), no tiene por qué estar reñido con el espectáculo. Éste se queda, por pura decisión tomada en frío, en poco más que entretenimiento; en un pasatiempo inteligente a la hora de ocultar sus carencias y explotar sus virtudes. A saber, una factura visualmente bella, un entorno en el que el director se mimetiza la mar de bien y una gestión de la tensión óptima para convertir la angustia de la supervivencia en el gozo de la evasión. Nada más y nada menos. La hora y media estipulada en el programa ha pasado en un abrir y cerrar de ojos. Y ya. No hay playa, está claro. ¿Quién la necesita, teniendo una sala de cine?

Nota: 5,5 / 10

por Víctor Esquirol Molinas
@VctorEsquirol


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Comentarios

  • Avatar de Sacri94
    Sacri94 20 de Julio de 2016, 09:09:49 pm
    Casi la totalidad de los blockbusters con empaque que salen hoy en día tienen que ver con los cómics, son secuelas o reinicios de sagas míticas. Este verano tenemos la quinta entrega de Jason Bourne, la adaptación a la gran pantalla de 'Escuadrón Suicida', el reinicio femenino de 'Cazafantasmas' y 'Star Trek: Más allá', por decir algunas. Ni una sola producción que parta de un material original. No es nada malo si lo que sale de esto es bueno, pero denota la falta de originalidad en Hollywood, que tan acusada se ha visto estos últimos años. 'Infierno Azul' es la luz al final del túnel para aquellos que quieran algo distinto a lo comentado.

    No es una película completamente original, pues sus referentes están muy claros. Pero nos presentan a personajes nuevos que no conocíamos previamente, localizaciones inéditas hasta ahora (no hay Enterprise o Estrella de la muerte) y una premisa que no es novedosa pero cuesta de ver normalmente por lo arriesgada que resulta. Al fin y al cabo 'Infierno Azul' es una especie de híbrido entre el mítico 'Tiburón' de Spielberg y la fantástica y muy reivindicable 'Buried' del desaparecido Rodrigo Cortés. Decir que es un soplo de aire fresco para el espectador, en otra época donde este tipo de films (al de los escualos me refiero) estaban en alza, habría sido mentir. Pero entre tanto elemento fantástico, la película del catalán Jaume Collet-Serra nos proporciona unos 90 minutos (de rigor) muy divertidos y ligeros, en los que vemos al humano contra el gran depredador del gran azul. Pero estos elementos no son suficientes para hacer de esta modesta película algo más que una serie B que pasa por taquilla sin pena ni gloria. ¿Qué es lo que la hace especial?

    El esfuerzo de Collet-Serra y la actuación de Blake Lively. Como nos enseñó en 'Sin identidad' o 'Non-Stop', este director siempre nos intenta proporcionar entretenimiento de forma inspirada. Coge un proyecto, sea cual sea, y lo rueda con pasión. Esto es algo que se nota por los recursos que utiliza para, por ejemplo, mostrarnos el recorrido por Instagram de Nancy o la videollamada que hace desde la fatídica playa a su hermana. También se nota por lo festivo de estas películas, que en todo momento tienen un tono desenfadado. Con esto consigue no caer en ridículo, algo que tenía muy fácil un guión como este. Eso y lo bien que mantiene la tensión en todo momento, con escenas muy bien resueltas, hacen que visualmente sea un producto resultón. A esto también ayuda una apabullante protagonista, que además de lucir de forma más que justificada su cuerpazo, sorprende a propios y extraños con el que puede ser uno de los papeles dramáticos femeninos del año. No la nominarán a ningún premio más que a los MTV Awards, pero merece sobradamente todo el reconocimiento que le ha dado la crítica especializada. Lleva muy bien el peso del film y no se achica en los momentos más duros de supervivencia, un aspecto de la película sorprendentemente bueno. Más bien al contrario, se engrandece. Queda para el recuerdo esa escena en la que, de nuevo, Collet-Serra nos sorprende en la forma de narrar uno de los ataques del tiburón, enfocando a Lively en lugar de al escualo recayendo en ella toda la responsabilidad de plasmar la brutalidad de ese ataque. Y lo consigue. Muy genial su relación con la gaviota, es lo que da un poco de luz a esta triste historia de supervivencia de la que no voy a decir más para no destrozar la experiencia.

    Lo que lastra al conjunto es un final más o menos previsible y la resolución, que la veo muy exagerada. Con otro tipo de final, menos conformista, seguramente estaríamos ante una buena película y no ante un buen entretenimiento. También hay una escena con reminiscencias a 'Avatar' que la veo muy cogida con pinzas. Por lo demás, y dentro de lo lejos que puede llegar una película como esta, nada que objetar al catalán. Solo espero que algún día tenga entre sus manos un guión algo más ambicioso y nos proporcione algo más que entretenimiento. Mientras tanto, siga entreteniéndonos, que lo hace muy bien.

    Un 6.
  • Avatar de jescri
    jescri 24 de Julio de 2016, 12:19:32 pm
    Se empeñó mi hija en que pasásemos a ver 'Infierno azul' en lugar de 'Tarzán', y lo cierto es que no fue una mala elección. La película cumple en lo más importante, hacerte partícipe de la historia hasta el punto de pasarlo mal algún que otro rato. Hay que tener en cuenta que hablamos de una película de bajo presupuesto cuyo concepto es de lo más simple, pero gracias a la labor eficaz y eficiente de su director y el saber estar de su protagonista, el resultado es bastante satisfactorio.

    Pocas cosas se le pueden recriminar a este thriller que presenta un personaje principal de gran personalidad, capaz de ganarse la simpatía del público en apenas unos minutos. Es muy difícil que una película de estas características cale en el espectador si uno no empatiza con su protagonista, pero Lively sabe en todo momento mostrar su estado emocional.  Por supuesto tiene sus fallos, pero en conjunto es una película más que aceptable.

    Spoiler (Click para ver)

    Mi amiga gaviota. Nota: 7.
  • Avatar de Beyond
    Beyond 05 de Agosto de 2016, 11:39:14 am
    Bien. Una película que cumple con su objetivo, hacernos pasar un mal rato, y que tiene una protagonista con la que empatizamos rápidamente. El detallito de la gaviota es divertido a su modo y le da un puntito de originalidad al filme. Concuerdo en que se les fue un poco la mano al final, sin lugar a dudas la parte de la película que menos me gusta por inverosímil, pero por lo demás me ha parecido una historia de supervivencia más que decente.

    Le doy un 6.
  • Avatar de Wanchope
    Wanchope 07 de Diciembre de 2016, 12:37:13 pm
    Menos mal que al final no la vi en el cine. Bastante pobre, esperaba bastante más. Como decís es tan fácil empatizar con una tía buena en bikini que a los 30 minutos ya quieres que se acabe todo, igual que ella.

    Ya no es que se trate de forzar más o menos una ficción, es que hasta 'Sharkanado' es a su manera más verosímil. :alegre
  • Avatar de leylay
    leylay 12 de Diciembre de 2016, 10:53:45 pm
    vista, y bueno que os digo no es mala, pero tampoco es una maravilla, esta claro que el tema ya esta sobre explotado y en este caso no llega a ser la mejor película sobre tiburones, aunque dudo que logren sacar una que deje huella.

    por un lado hay momentos en que surge la duda de ¿ ese tiburón que estaba manipulado genéticamente? porque no me jod... esta muerto de hambre o tiene una fijación por la rubia, king kong pero en tiburon  :D. y a pesar de todos su defectos tiene un aprobado, entretiene, hace que no tengas ganas de ir a la playa ni harto vino, eso si no vale la entrada al cine como mucho un domingo aburridillo.


    mi puntuación: un bonito 5 que dudo que la pelicula aspirara a mas de una aprobado raspadito.

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