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'Llévame a la luna': Promesa cumplida

Vía El Séptimo Arte por 18 de julio de 2013

No hay nada tan fundamental para un filme como cumplir con sus promesas. Eso es en realidad lo importante, cumplir... porque quien avisa no es traidor, y a ser posible con ciertas dosis de alegría y buena letra. Y a partir de ahí ya veremos. No tiene por qué tratarse ni de sorprender ni de resultar nada relevante o especial, no al menos en el 90% de los casos cuyas exigencias, las nuestras como espectadores, no deberían trascender más allá de una promesa sincera... como la de 'Llévame a la luna', simpática comedia romántica que, básicamente, cumple como simpática comedia romántica. Como promete, como se propone, y como cabe esperar.Puede que no sea la más corta, pero a buen seguro que sí será una de las reseñas más cortas que he escrito desde que internet lo recuerda todo por mí. Y es que es uno de esos casos en los que no merece la pena gastar palabras de más, de tan claro que está. Del director de 'Los seductores', Pascal Chaumeil, nos llega una nueva comedia romántica que no pretende ser más que eso, una comedia romántica. O mejor dicho, ser una buena comedia romántica, declaración que hace a la cara y sin subterfugios, con orgullo. Y el resultado es plenamente válido y, sobre todo, satisfactorio si tenemos a bien aceptar que eso era, precisamente, lo que se nos había prometido.

Puede que tal vez el resultado sea algo menos redondo que el de su anterior filme; puede que tal vez su plena condescendencia hacia el género mate por completo el factor sorpresa; puede que tal vez carezca de argumentos como para convencer a los que no vengan ya convencidos de casa; y puede que tal vez, en uno de esos apuntes que de tan subjetivos pierden cualquier validez taxativa, ni Dany Boon ni Diane Kruger sean Romain Duris ni Vanessa Paradis... diferencia a peor en el caso de él, a mejor en el caso de ella (siempre a título harto personal). Puede que tal vez sí, o puede que tal vez no. Puede que, tal vez, tan sólo dependa del lado de la cama que nos levantemos ese día.

Más un (elegante) producto que una película (con alma), es posible que su relativa irrelevancia hagan de ella una segunda, tercera o cuarta opción. O dicho de otra manera, el tipo de filme que no pasa absolutamente nada si no se ha visto o no se ve... pero que si la circunstancias la sitúan justo delante de nuestros ojos, no deberíamos tener reparo alguno en devolverle esa sonrisa que su sinceridad, ya sea artística o comercial, se ha ganado a pulso. Porque de principio a fin 'Llévame a la luna' demuestra que es lo que quiere ser sin necesidad de recurrir ni a las estúpidas mentiras ni a las faltas de respeto en las que incurre el personaje de Diane Kruger. Porque quien avisa no es traidor.

Nota: 6

Por Juan Pairet Iglesias

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