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'Mil noches, una boda (Party Girl)': Bien, bueno, vale

Vía El Séptimo Arte por 04 de diciembre de 2014

Bien, bueno, vale. Bien, bueno, vale. Bien, bueno, vale... no es que pase algo si lo repites tres veces. Tampoco por hacerlo cuatro, cinco, seis o siete veces, las veces que nos apetezca por el mero y sencillo hecho de porque lo podemos hacer. "Bueno... en fin... eso es... lo que tu opinas, tío" diría el Nota: 'Mil noches, una boda' es una película de bien, bueno, vale. Bien, bueno, vale. Y así nos quedamos: "Bueno, pues fale, pues me alegro, pues sus vais todos a la mierda" diría el Maki. Bien, bueno... ¿vale?

'Mil noches, una boda' parte de la atípica boda con casi 60 años de la madre de Samuel Theis, uno de los tres directores debutantes e hijo de la actriz que interpreta el personaje principal de Angélique, la actriz gala Angélique Litzenburger. Es un retrato mezcla de ficción y autobiografía en el que cada miembro de la familia de Angélique se interpreta a sí mismo en la ficción, dando un tono pretendidamente realista y semidocumental a la película cercano al cinema verité. O para entendernos, una especie de versión francesa de la 'Carmina' de Paco León con mucha más historia y mucho menos folclore, si bien igualmente sujeta al postureo de una ficción que no siempre tiene por qué sobreponerse a la realidad.

Bien, bueno, vale. ¿Nos vale? Pues si, pues eso, por valer nos puede valer tanto como lo que vale el "bien, bueno, vale": porque está bien, porque es buena y porque es muy válida. Los 90 minutos de rigor que entre el drama y la comedia siempre amables se dejan ver con fluidez de principio a fin, sin pesar en ningún momento aunque no haya nada particularmente destacable. Nada destacable ni a favor ni en contra, no al menos como para una conversación post-partido de más de cinco minutos, un baremo relativamente objetivo como otro cualquiera para medir cuan grande la tiene cualquier película. Cinco minutos de cháchara y ya tienes la sensación de haber agotado todo su potencial.

"Una película normal gana un festival de cine francés" en el que el jurado aplaudió "su atrevimiento al usar un trípode" leíamos hace unos días en El Mundo Today. La tan buscada naturalidad a través de la dramatización del "recurso Carmina" aporta efectivamente ese toque cercano, de una realidad inmersa en aquel submundo cinematográfico poblado por dramas sociales que, siempre cámara en mano, se diría surgen con el único instinto vital de poblar los festivales del mundo como si fueran pingüinos en un zoo. 'Mil noches, una boda' no escapa a este cliché ni con su madre de por medio si bien, bueno... vale, es de las que incluso a primera hora no exigen un esfuerzo para mantener los ojos abiertos (y el móvil en el bolsillo).

Nota: 6,0

Por Juan Pairet Iglesias


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Comentarios

  • Avatar de darojas36
    darojas36 20 de Febrero de 2015, 05:00:39 PM
    La historia de Angélique me gusta porque es una mujer que no está anclada al pasado. Tal vez eso sea bueno o no, pero esta mujer se interesa más por su presente y su futuro que por las cosas que viven detrás de ella. Aunque no es el ejemplo de cómo vivir la vida, y ella lo sabe y lo acepta, siempre se ha dejado llevar por su intuición, sus ganas de ser ella y hacer lo que considera que es lo indicado.

    Además, esta película fue inspirada de los hechos de la vida real de la familia de Samuel Theis, uno de los directores quien también actúa junto a su madre y sus hermanos, y es un muy buen film para los tres debutantes, amigos de la escuela de cine, que se reúnen después del short 'Forbach'. No es un reunión familiar feliz, sino un drama que acompaña dolores de corazón y momentos personales difíciles.

    Angélique es libre y nada puede quitarle eso. No lo hizo su familia, en su momento, y no lo va a hacer un hombre, quien aunque conoce hace tiempo, no se puede comparar a esas ganas de independencia que han dirigido sus decisiones desde la juventud.