'Piratas del Caribe: En mareas misteriosas' - Quien bien te quiere te hará llorar
¿Alguien dudó de que, tras las mareantes cifras de la -hasta ahora- trilogía, no volveríamos a ver tarde o temprano a Jack Sparrow, verdadero sustento popular de todo el asunto, a bordo de una nueva aventura?
Cierto es que Sparrow es un personaje que se merece y que merece la pena. Una revelación cuya presencia en el blockbuster original fue todo un hallazgo. Pero, tal vez, lo que no se merezca es una película como esta falsa cuarta entrega que ignora buena parte de su pasado y su legado; que abandona al personaje prácticamente solo ante el peligro, y que más que una continuación es un intento de imitación de su original, a imagen y semejanza de esa que recientemente se hizo llamar 'Scream 4', y a la que igualmente se le olían los sudores de un vano y frustrante intento desesperado por ser la sombra de lo que la primera de su especie llegó a ser, una película, y si me apuran, además de las buenas.
Estamos ante una especie de reedición, algo más blanda que el hijo bastardo que le salió al bueno de Indiana Jones en forma de una cuarta entrega, con el beneplácito cabe añadir de sus propios progenitores -quien bien te quiere te hará llorar-. Y que de tanto oír hablar de ella, terminó por dar forma a uno de los fracasos artísticos más rimbombantes (y dolorosos) de los tiempos modernos de los que hablaba Chaplin.
Una excusa perfecta para el mismo enjuiciamiento inicial al que Woody Allen somete a Owen Wilson antes de invitarnos a la siesta durante su, siempre, penúltimo trabajo. Es, en suma, la inevitable consecuencia del capitalismo que asola nuestra cada vez más maltrecha comunidad cinéfila, en el que a la gallina de los huevos de oro no se la puede dejar escapar con vida sin antes haberle exprimido hasta la última de sus posibilidades. Cueste lo que cueste, aunque cueste lo que cueste.
No, no es que esta 'Piratas del Caribe: En mareas misteriosas' sea tan mala como, por ejemplo, lo eran 'El destino final' o 'Resident Evil: Ultratumba', otras dos fallidas reinvenciones de otras dos sagas de fuerte aroma popular a las que tan sólo ciertos elementos adoptados, ya, casi, por simple morriña, salvan de la ignominia que debieran merecerse sus escasas aptitudes por las que ser llamadas películas. Jack sigue siendo Jack -aunque ya se le vea venir y el conjunto viva demasiado pendiente de darle cancha a sus cada vez menos divertidas payasadas-, y esa musiquilla tan reconocible y pegadiza sigue siendo un acompañamiento de lujo -por más que en esta ocasión Hans Zimmer haya caído en la desvergüenza de, al igual que John Williams en 'Star Wars: Episodio III - La venganza de los Sith', apenas si componer alguna nota nueva que podamos llevarnos al oído-.
Poco bagaje tal vez, escaso dadas las exigencias y las expectativas, y aunque suficiente como para no naufragar -al menos no como para tocar fondo- la sensación, insatisfactoria, es un hecho una vez las luces de la sala nos levantan de una butaca a la que las más de dos largas y excesivas horas de metraje nos han obligado a hacerle un molde a costa de la salud de nuestro trasero. Tantos minutos en pantalla para tan poco, y especialmente tan poco memorable. Pasable, pero olvidable, tanto que vista hace una semana lo más que recuerde de ella... es que no me acuerdo de nada.
'Piratas del Caribe: En mareas misteriosas' es un quiero y no puedo, un continuo intento por alcanzar lo que Gore Verbinski fue capaz de hacer con cada uno de los capítulos de una franquicia en la que la mayoría de sus momentos son, como, mínimo ejemplares. Algo realmente complicado al amparo de una 'major' tan blandita como Walt Disney, tal y como pudimos comprobar con su última gran criatura, 'TRON Legacy', producción más que interesante pero limitada en sus posibilidades por culpa del logo que la amparaba.
Y es que uno de los grandes aciertos de tito Bruckheimer desde las barricadas de la producción, fue relegar su nombre a un segundo plano con la adjudicación del proyecto a un talento como Gore Verbinski, a quien no poco debemos aplaudir por dotar de personalidad a un blockbuster al que supo imprimir de valor cinematográfico y un marcado sentido popular. Amén, de sacarle mucho provecho a un diseño artístico, visual y sonoro personal, particular, poderoso y muy convincente en su amalgama de ciencia y religión pirata.
Pero Verbinski ya no está, y la tarea de reflotar la franquicia tras un tercer título que para un servidor fue el mejor, aunque sólo sea por dar la razón a quien siempre me advierte de mi gusto por llevar la contraria, ha recaído en Rob Marshall. Decisión un tanto cuestionable de antemano que se transforma en un error tras los créditos. Una equivocación en la que reincide más a menudo de lo que debiera un Bruckheimer a quien, o bien su asociación con Disney, o bien su ego por imprimir su sello, le obliga cada vez más a depender de impersonales artesanos que de cineastas con bemoles.
Marshall no posee la maña cinematográfica de Verbinski, ni mucho menos un agudo sentido visual que pueda siguiera hacerle sombra a la de aquel. Un director excesivamente teatral e impersonal que, si bien, en tierra firme puede ser eficaz sobre las mareas ofrece una puesta en escena más bien plana, convencional y aburrida. Sin la chispa ni la magia de un verdadero artesano de la acción con cabeza que dote de brillo unas imágenes que funcionan, si acaso, por acoso, y a las que las relativas restricciones presupuestarias impuestas encima para la ocasión, además, parecen evitar poder ser salvadas por una segunda unidad con medios para ofrecer algún set pieces que llevarnos a la memoria.
Niente. Y eso que acción hay bastante. Otra cosa es que esta no caiga constantemente en un déjà vu rutinario donde nada es memorable, y por más que, de nuevo, tanto a su departamento artístico como técnico, de efectos especiales y demás se les pueda decir de todo menos cualquier cosa mala. Esto último, si acaso, reservado a un discreto 3D nuevamente testimonial y que será puesto en evidencia en cuanto el tráiler de 'Transformers: El lado oscuro de la Luna' que -se supone- la antecede haga acto de presencia.
Si el cambio de director es uno de los grandes peeeeeros de esta penicula que bien pudiera ser considerada, en otra vida, como una tan pasable como olvidable producción de verano del montón... sino fuera porque el 4 le viene heredado de una saga de vivo recuerdo, cuando ella no ofrece nada digno para el recuerdo. No menos perjudicial resulta la cruz que le ha caído en forma de una mujer, con ocasional apariencia de actriz que desluce todos y cada uno de los planos en los que ella, o su hermana, hacen acto de presencia. Una presencia que al menos se promete al principio mucho más relevante de lo que luego termina por ser un personaje mal configurado y peor desarrollado. Pero sobre todo, mal implementado en una trama que prácticamente repite error asfixiando a casi todos los personajes por culpa de, entre otras, su excesiva dependencia del Sparrow de Depp, así como de un libreto inconexo, dubitativo, hueco e impreciso que presenta un sin fin de callejones sin rumbo, detalles sin fundamento (la tripulación zombie, por ejemplo, sin oficio ni beneficio) o caprichosas vueltas de tuerca que alargan el metraje sin aportar gran cosa, ni ofrecer más que en su mayor parte extensos diálogos pretendidamente ingeniosos que ralentizan el ritmo de un relato al que le falla el fuelle cada dos por tres.
Al menos a Geoffrey Rush e Ian McShane les queda el oficio, y a nosotros percatarnos de ello. Algo que a este último no le impide ni pasárselo pipa, ni tampoco defender un personaje que se diluye incomprensiblemente como villano del tres al cuarto, y al que cuesta creer como la necesaria y peligrosa amenaza que supuestamente representa. La sombra de Bill Nighy es alargada, casi tanto como la correcta intrascendencia de los roles de Kevin McNally, Stephen Graham, Astrid Berges-Frisbey, Sam Claflin o un fugaz Óscar Jaenada. Seguro que les pagaron bien al menos.
'Piratas del Caribe: En mareas misteriosas' más que una película es una imitación de la misma. Una burda copia que intenta valerse de un buen nombre para seguir exprimiendo un filón al que lejos de revitalizar, le puede causar una vía de agua tal que pueda provocar su naufragio. Esta cuarta entrega de la saga es, sin duda, la peor; el certificado de a lo que se le podría haber dado más de sí con algo de maña, paciencia o buena letra, sin embargo, se le ha dado de sí por culpa de aquello que tanto mal le hace al prestigio de Hollywood: Eso mismo que tanto nos hace temer nuestras propias expectativas cuando nos descubrimos emocionados por que llegue un día en concreto para ir al cine.
Aunque se deja ver, no es ni de casualidad lo que fueron las tres anteriores, con un saldo final que arroja una superioridad por parte de sus puntos débiles sobre los fuertes; donde casi todas las novedades restan en vez de sumar puntos, mientras que los hasta ahora puntos fuertes de la franquicia empiezan a dar muestras de agotamiento. Entretiene, molesta pero sin llegar a ofender, y podría pasar como cualquier otro olvidable pasatiempo de esos que tanto abundan por esta épocas del año. Pero no es el caso, y al igual que un superhéroe necesita de un superenemigo que pueda estar a su altura, Sparrow necesitaba de una mejor tripulación para este viaje que más que a una de 'Piratas del Caribe' se insinúa parecer más a, perdóneme padre, una tele serie de Telecinco con Pilar Rubio de protagonista...
Nota: 5
Por Juan Pairet Iglesias
@Wanchopex
La película en sí entretiene, tiene algunos buenos puntos de acción y alguna risa te saca Sparrow, sobre todo la que señala Xiry de: "yo se hacer esto"
Pero no pasa de ahí, y dos horas se me han hecho largas, para películas que buscan el mero entretenimiento yo soy defensor de una duración no superior a los 100 minutos, había trozos vacíos, y mucho "más de lo mismo" que daba la sensación de ser para rellenar nada más.
Al final la nota oscilará el 5,5 , aunque redondeando para abajo.
Pensaba que igual Pe podía desentonar más, pero no ha estado mal. Y Sparrow en su línea
Lo mejor de esta saga la BSO de Zimmer, sin duda
Nota: 6.
Tengo ya lejano recuerdo de las anteriores. Diría que las dos primeras me gustaron bastante, la tercera ya se me hizo algo más repetitiva pero con mi mala memoria es un poco hablar por hablar. Esta la tenía por ahí y en esa tesitura de si la borro o la veo al final fue lo segundo pese a las encarecidas alertas de "no lo hagas, es un truño". Quizá por esto, quizá porque no tenía reciente las otras y el personaje del protagonista no se me hizo tan cansino y en general la película me resultó pasable aunque es justita y bastante olvidable. Entiendo pues a los que en su día la verían en el cine con ganas y expectativas y le pagaran palos por no cumplirlas ni de lejos pero como yo no esperaba nada o si acaso lo peor, tampoco me ha parecido una tortura y la salvo de la quema aunque con un aprobado muy justito.