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'Altas capacidades' - Y magras esperanzas

Vía El Séptimo Arte por 27 de marzo de 2026
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La nueva película de Víctor García León habla de unos padres que tienen miedo; no sólo miedo a que su hijo se haga daño, también a que no llegue a ser alguien, a lo que pueda convertirse, a lo que puede que ya sea... la paternidad y la maternidad entendidas como ese derecho, casi divino aunque se sea ateo, que lo puede llegar a justificar todo y nos obliga a afrontar (o no) que nuestros miedos, intereses e incluso instintos (de super-vivencia) pueden pesar más que nuestros principios.

'Altas capacidades' es, esencialmente, una comedia ácida sobre el drama de pertenecer a la clase media. De estar en medio, de ser el de en medio. De formar parte de un pelotón en el que tan sólo somos uno más. Mandados que no se sienten especiales, ni optan a poder sentirse especiales. Culpables de todo, responsables de nada. Los que pagan las facturas pero nunca cobran los premios, condenados a ser los de en medio (que están en medio). Los que están para hacer... bulto.

Lo que por cierto también le acaba pasando un poco a 'Altas capacidades', una bienintencionada comedia adulta que se queda un poco a medias. Su discreción, su mesura, su moderación actúan como una suerte de corsé equidistante que constriñe una sátira cuya sutileza evidente nunca se impone con contundencia. Una sátira de un semblante gélido, prácticamente nórdico al que le falta algo de rasmia para que la finura de su discurso adquiera mayor dimensión que la de un decorado de Ikea.

De hecho, 'Altas capacidades' se comporta como un decorado de Ikea, formal e inmaculado, tan sumamente correcto en todos los aspectos que uno, por mero instinto, siente que le falta algo: Aunque sólo sea una migaja de ese caos y libre albedrío que conlleva la humanidad. En su empeño por mostrarse firme dentro de la delicada corrección de todos sus activos, 'Altas capacidades' acaba por sentirse como, precisamente, esa clase media, justo la de en medio, en la que al final nadie repara.

Más que nada, porque entre aparentar con los de la clase alta y disimular con los de la baja, su personalidad queda un tanto reducida a ser esa "y" de paso entre Pinto "Y" Valdemoro que esta, porque algo tiene que haber entre medias.


Por Juan Pairet Iglesias
@Wanchopex

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