'Baby Driver' - Guay del Paraguay

'Baby Driver' no es la excepción que confirma la regla: Es, a los puntos, tan disfrutable como las cuatro películas anteriores de Edgar Wright; esto es, la trilogía del Cornetto y 'Scott Pilgrim contra el mundo'. Bueno, casi casi tan disfrutable... y es que el cineasta británico se gusta tanto como tanto le cuesta rematar sus películas.
Algo ya presente en sus cuatro anteriores películas, aunque no tanto como en 'Baby Driver': Una película que gusta y se gusta más como concepto, que como película. Como concepto mola mucho, más de lo que mola como una película terca que se acaba haciendo larga y un pelín pesada. Porque a Wright le cuesta rematar sus películas.
Algo que empieza a pasar factura con esta 'Baby Driver', con la que a Wright se le va aún más la mano tanto con el guión, que podría haber sido más conciso y directo, como con su ansías por molar y ser guay, lo que le impide ser más práctico y eficiente. Y es que a Edgar Wright le gusta regodearse, ser su mayor y más complaciente fan.
Algo que no tiene por qué compensar, pero que lo compensa con su energía y buen rollo contagiosos. Con la frescura y alegría de quien, como su mayor fan, se divierte haciendo lo que hace: Divertimentos como 'Baby Driver' que aspiran a molar y ser guays, no tanto a funcionar como respetables películas (con o sin complejos) de autor.
Por Juan Pairet Iglesias
@Wanchopex


Un 8.
Edgar Wright parece haber nacido con un sentido del ritmo a la hora de narrar sus películas, ya lo hizo con 'Scott Pilgrim contra el mundo', una película donde dentro de su mundillo friki hay un gran trabajo, y parece hacerlo aquí. No es una canción tan afinada, ya que de música va principalmente 'Baby Driver', como lo fue aquella cinta con Michael Cera, mas no cabe duda de que es un director especial.
Quien haya visto 'Drive' no dudo de que le recordará algo aquí, si bien hay elementos suficientes para que una y otra puedan mantenerse independientes. Aquí tenemos un reparto con mucha química entre ellos y talento por los cuatro costados, una inteligente selección de la música y entretenimiento a espuertas.
No tengo tomada tanta la medida a Ansel Elgort (ni a Eiza González) como al resto del reparto que ya son caras conocidas, Jon Bernthal podría haber tenido más peso ya que le pegaba el papel, pero cuando le ponen un director notable como en este caso, se curra un gran papel y muy trabajado. Tiene pinta de ser un rostro de futuro.
Lástima que sea una cinta que sea previsible en su final, pecando así de falta de originalidad cuando es un filme con una identidad propia; sin embargo, no es un defecto grave. Lo peor es que llega un momento en el que pasan demasiadas cosas a la vez, afortunadamente no tarda mucho en pasar.
Por otro lado, todo el tema de Kevin Spacey no tiene porque afectar el trabajo de Wright y compañía. Kevin Spacey ya tiene bastante que pagar por las atrocidades que ha hecho, los demás no tienen que pagar por ello y todos sus trabajos no deben caber en el olvido porque hay obras que son ya míticas. 'Baby Driver' no es mítica, para mí, pero merece la oportunidad.
7.5
Le doy un 6.