'Calle Cloverfield 10' - Algo "monstruoso" está pasando
Primero se llamó 'Valencia'. Posteriormente se cambió su título a 'The Cellar'. Y finalmente fue rebautizada como '10 Cloverfield Lane'. En España, 'Calle Cloverfield 10'... aunque el original al que hace referencia en nuestro país no fuera conocido como 'Cloverfield', sino como 'Monstruoso'.
Aunque no es una secuela directa, sino una suerte de complemento espiritual. De hecho, fue concebida como una película independiente en la que al final... bueno, en la que al final pasaban otras cosas. Pero en un momento dado, la película fue reformulada por una mera cuestión de marketing.
Cuando cerraron la división de Paramount dedicada al cine de bajo presupuesto, este proyecto se quedo en tierra de nadie, con un gran estudio que no sabía qué hacer con ella. J.J. Abrams y los suyos "la salvaron" al vincularla con una marca conocida, y así darle a Paramount "algo" con lo que venderla.
De un pequeño filme de suspense con X posibilidades a una producción con una herencia/deuda comercial. Su final fue replanteado para ajustarlo a una nueva condición que no admitía medias tintas. Y a un título que hace de la obviedad del reclamo un espóiler que despeja la duda desde el principio.
No lo diré, pero baste recordar que como sus respectivos títulos originales dejan claro, 'Calle Cloverfield 10' es (o actúa como) un derivado de 'Monstruoso'. Algo evidente, particularmente evidente durante un tramo final que, en efecto, parece sacado de otro filme diferente a 'Valencia' o 'The Cellar'.
Un final que al igual que su título, condiciona sobremanera la respuesta y percepción del público sobre un filme que, de esta manera, queda reducido a esos dos elementos. Toda la película reducida, condicionada por lo que más que una decisión artística, es una comercial. Qué sorpresa, ¿verdad?
Una lástima, por cuanto la película no lo necesitaba teniendo a un excelso John Goodman dando la cara por ella. El actor, para variar, engrandece la propuesta sembrando esa duda en la que el borrador original se intuye pretendía hacerse grande. La duda necesaria para que una película así funcione.
Una duda alimentada a su vez por Dan Trachtenberg, realizador debutante que juega con tanta elegancia hitchcockiana sus cartas como para apuntar su nombre en la agenda de grandes promesas... si la industria no le engulle como sin ir más lejos, ha terminado engullendo a esta su ópera prima.
Un debut que obviando su título, lo cierto es que está bastante bien... hasta un tramo final atropellado que si bien, en sí mismo no está mal rodado, si rompe con la dinámica (y el mimo) del filme, en lo que es un evidente "pegote" obligado a justificar por qué todo sucede en la calle Cloverfield número 10.
Esto es, uno, más que expectante, se tira toda la película esperando a despejar una duda que aún a pesar de Goodman y de Trachtenberg es complicado que fragüe. ¿Por qué? Pues porque como secuela no sé vende como una duda, sino como una certeza del 10. Tan tentadora y llamativa como traidora.
Es, para entendernos, como si hubieran utilizado el famoso (e impactante) giro final de 'El sexto sentido' como la base de su promoción. Por más que el filme aún así pueda ser interesante no hubiera sido, desde luego, para nada lo mismo, ¿verdad? O cuando el reclamo es la última página de la novela.

Por Juan Pairet Iglesias
@Wanchopex
La película es lo que quiere ser. Un ejercicio de tensión claustrofobica que pasa volando, con un trío protagonista que está realmente genial, especialmente John Goodman. Además, el mensaje que transmite al espectador es muy bueno.
Obviamente no es nada más que algo interesante, y no lo digo con la venda en los ojos.
Spoiler
Exacto. O en su defecto, algo menos "excesivo".
Después de la sorpresa (relativa, sin volverse absolutamente loco) que fue el visionado de 'Monstruoso' hace unos pocos días, me interesé en ver su secuela donde destacan los nombres de John Goodman y Mary Elizabeth Winstead (que mona va esta chica siempre), una secuela que tardó ocho años en llegar aún sabiendo que la primera fue una película sobrepasó los 170 millones de dólares con un presupuesto de 25-30 y creo que en crítica y en público gustó bastante.
Esta secuela juega con la baza de estar dentro de este universo, pero también juega en su contra. Durante buena parte del metraje tenemos una película intimista donde tres personajes (Goodman, Winstead y John Gallagher Jr.,) conviven en un búnker mientras ahí fuera, siempre bajo las palabras del personaje interpretado por Goodman, se está bajo una contaminación brutal que puede suponer la muerte de cualquier persona que salga fuera.
El guion escrito entre Damien Chazelle, Josh Campbell y Matthew Stuecken juega con algo siempre muy interesante como concepto, que es sembrar la duda entre el espectador. De primeras, lo normal es considerar a Howard Stambler como un cabronazo, habiendo razones para considerarlo, mas durante ciertas secuencias se da la vuelta a la cosa y se llega a pensar si él es un completo desequilibrado o tiene su parte de razón. Además, los personajes de Michelle y Emmett tienen la suficiente construcción sólida para ser también interesantes y llegar a establecer un lazo 'afectivo' con ellos.
Toda esa tensión oculta que puede explotar en el detalle más mínimo es una de las mayores fuerzas que aporta el filme, junto a las interpretaciones del trío protagonista, donde los ánimos van cambiando y con ellos el ánimo del público. Es cuando llega el desenlace en el que se entablan conexiones con lo que pasaba en la primera película; si bien, es un nivel de conexiones en el que solamente sirve para recordar que estamos dentro del universo de 'Cloverfield' y ya. Quien vea solamente este filme sin ver el largometraje de 2008 no se comerá ningún spoiler ni se le arruinará la experiencia. Es por eso que la construcción del contexto en el que se desarrolla la historia es muy vago y baja un poco la valoración, cuando había mimbres para poder llegar a ser tan buena como la película predecesora.
Irónicamente, es un producto que funciona mejor como película independiente que dentro de un universo que empezó con un muy buen punto de partida y en esta secuela no se le saca casi ningún provecho, salvo en el tramo final que, además, también tiene su trampa del que me explayaré algo más en una zona para spoilers.
Ni la presencia de Mary Elizabeth Winstead me ciega ante todo lo que veo, que es un largometraje decepcionante que podría haber dado mucho más de sí, desaprovechando un material base del que se podría haber explotado más y mejor.
Spoiler
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