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'Des' - El efecto Kuleshov

Vía El Séptimo Arte por 28 de noviembre de 2020
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'Des' comienza con la detención de su protagonista, Dennis Nilsen, después de haber encontrado carne humana putrefacta en las tuberías del edificio en el que reside. Para sorpresa de todos, Nilsen ni amagó con ocultar los hechos y aseguró haber matado a "unos 15 o 16" sin inmutarse. Tras su arresto fue asombroso lo mucho que llegó a hablar con la policía, proporcionando a los investigadores un resumen bastante detallado de sus crímenes.

Estamos a principios de 1983.

'Des' sigue la pista de la posterior investigación para encontrar a las víctimas de Nilsen, un individuo totalmente inexpresivo. Un "efecto Kuleshov" andante. No había motivos aparentes o pruebas concluyentes y la mayoría de las victimas vivían al margen de la sociedad. Entonces, dio comienzo una de las mayores investigaciones realizadas en la historia del Reino Unido: No para encontrar al asesino (confeso), sino para ponerle nombre a los asesinados...

Y seguimos en 1983, hasta el final.

No, 'Des' no es una de esas series en las que empezamos por el final para narrar el pasado desde el presente mediante una analepsis, más popularmente conocido como "flashback". 'Des' es sobre todo una serie dialogada, fundamentada en la palabra de cada uno de sus personajes y en la relación que se establece entre tres hombres: Un detective, un novelista y el propio Nilsen. Una serie donde oímos hablar mucho de cosas que nunca llegamos a ver.

Una producción siempre elegante y sobria que profundiza, o al menos lo intenta en la mente de uno de los asesinos en serie más emocionalmente escurridizos y enigmáticos que hayamos podido ver, más incluso que el Robert Durst de 'The Jinx'. Lo intenta, pero no porque se quede o nos deje con las ganas. Lo intenta, porque el Nilsen interpretado con maestría por David Tennant es literalmente un impenetrable témpano de hielo. Lo dicho, un "efecto Kuleshov" andante.

La principal virtud de 'Des' es, precisamente, su capacidad para mantener este cerrojazo sobre su protagonista, un auténtico enigma capaz de escandalizarnos a través de la más vulgar de las apariencias. La de un hombre gris, triste, anodino y aburrido. Pero sobre todo frío, muy, muy, muy frío. Sólo tenemos la apariencia y las palabras. Las de cada uno, también por supuesto las de un asesino en serie muy soso que debía ser un crack jugando al póker.

Si 'Des' es una miniserie sobresaliente, lo es por el mimo con el que la imagen cuida de las palabras. Como un buen hermano mayor a su hermano pequeño. Sin hechos que mostrarnos y sin pruebas de peso, todo y nada a la vez gira en torno a la palabra. De unos y de otros. No es que sea una obra de teatro, sino que al igual que en 'Mindhunter', el tiro de gracia son esos cara a cara que revelan, de forma calmada y cotidiana, que los monstruos existen y están en y/o entre nosotros.

'Des' es un planteamiento original e intrigante que castiga al espectador con inquietudes morales. Son más preguntas que respuestas, en un intento no por profundizar en la mente de un asesino en serie, sino en la del espectador que se atreve a mirarles por encima del hombro. No es que todos seamos asesinos en potencia, que también: Es que es muy incómodo y molesto encontrar a alguien que no encaja dentro de la lógica de nuestro pequeño universo personal.

'Des' se sitúa por encima de la norma de la inmaculada producción audiovisual británica para hablar de un asesino que escapa de cualquier norma. Así, el Dennis Nilsen de David Tennant se convierte en un personaje tan fascinante como lo era el Ed Kemper de 'Mindhunter'. Pero no por lo que hace, sino por su don con la palabra y para retorcer el relato. Para situarnos en ese rincón oscuro de nuestras almas donde hasta el más horrible de los crímenes adquiere sentido.


Por Juan Pairet Iglesias
@Wanchopex



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