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'El gran showman' - That's Entertainment!

Vía El Séptimo Arte por 28 de diciembre de 2017
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'El gran showman' comienza con "Come Alive", y termina con "The Greatest Show". Lo que hay entre medias puede no ser tan redondo, en su conjunto, pero da un poco lo mismo, que el debut en la dirección de Michael Gracey cumple con una máxima que rara vez sale rana: Comenzar y acabar por todo lo alto. Sus cuatro primeros minutos te ponen a favor de la corriente, y los últimos cuatro te ponen a favor de la alegría. O cuando uno más uno son dos.

Basta con cumplir entre medias y nunca perderle la cara a la función, que un buen comienzo y un buen final, lo dicho, suelen ser una garantía. Como lo es regalar al público algo de lo que va sobrada 'El gran showman': Unos cuantos temas que escuchar una y otra vez, ya sea a través de un altavoz, unos cascos o en tu cabeza. Que resuene, que vibre la música, el alma de lo que no tiene por qué ser nada más que un medio más o menos digno.

Y así está varios días después un servidor, quién hace no mucho afirmaba sentirse contrario a los musicales a pesar de su respeto por títulos como 'All That Jazz', 'Moulin Rouge', 'Chicago', 'Sweeney Todd', el absurdo de 'Los Conchords' o especialmente 'Pesadilla antes de Navidad'. Así está un servidor, que no se quita la BSO de 'El gran showman' de la cabeza en lo que, como sabrán por experiencia propia, no es sino el mejor halago posible.

'El gran showman' viene a ser lo que espero, y que creo que cabe esperar de un musical: Alegría por vivir, una sonrisa de par en par y ganas de bailar. Y yo no bailo (al menos sobrio), y aún así me apetece (estando sobrio). Una película ligera, y con un argumento sencillo rendido tanto a su estrella principal, un Hugh Jackman como siempre encantador, como a una continúa sucesión de (buenos) números musicales que abarcan en torno al 70% de metraje.

Bueno, y también rendido al público, en lo que como pregonaba el auténtico P.T. Barnum es una función de puertas afuera. De cara el espectador. Un musical de propósitos humildes a pesar de su evidente lujo que se vale del tal Barnum para alegrarnos el día y los oídos, y con ello también un poco la vida, que nunca viene mal en cualquier época del año. Directo y al grano, al oído, a los sentidos. Y a dejarse llevar, y a dejarse contagiar por el buen rollo.

That's Entertainment!


Por Juan Pairet Iglesias
@Wanchopex


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