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'Hasta que la boda nos separe' - Más de lo mismo, lo mismo de menos

Vía El Séptimo Arte por 14 de febrero de 2020
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'Hasta que la boda nos separe' es la nueva película del director de 'El mejor verano de mi vida'... en lo que claro está, bien podría ser considerado un eufemismo. En realidad era tan de esperar como para que cualquier parecido con una película "de verdad" pueda ser considerado como un accidente, o incluso, una negligencia dado que esa no es para nada la intención: 'Hasta que la boda nos separe' es una comedia, es una producción española y está producida por una televisión generalista.

Y además, por si fuera poco, es del que se sentaba en la silla del director de 'El mejor verano de mi vida', un éxito comercial que no anima precisamente a salirse de la zona de confort.

Para sorpresa de nadie, 'Hasta que la boda nos separe' es una comedia comercial "de manual" en la que uno más uno son uno y nada importa realmente. Es una premisa sin desarrollar que avanza de forma perezosa, inexorable y predefinida hacia ninguna parte, como una sucesión irrelevante de sketches y sobre todo cameos; ya se sabe, la táctica "Torrente": No hacen falta chistes cuando uno tiene amigos... ni tampoco un guión cuando uno es famoso y puede vender el proyecto con su cara bonita.

Un especial televisivo de cerca de dos largas horas, filmado de manera más elegante de lo habitual pero repleto, igualmente, de chistes que parecen improvisados en el momento y situaciones que recuerdan, constantemente, a la copia de una copia de una mala copia. Lo que viene siendo una excusa para viajar a Tenerife por la patilla, y a cuenta de la casa y de ese espectador, pobre de él, de nosotros y del cine español, que aún se deja arrastrar por el bombardeo mediático como si no hubiera más mundo.

No es, en cualquier caso, que 'Hasta que la boda nos separe' no pueda ser considerada una mala película cuando siquiera intenta disimularlo. Es que tampoco, al menos, qué menos, resulta mínimamente divertida, logrando que incluso alguien que suele caer bien como Belén Cuesta acabe cayendo mal. Una muestra de lo caro que le "cuesta" al cine y más al español este tipo de producciones en punto muerto y cuesta abajo convertidas, por algunos, en la punta de lanza de un cine al que nunca deberían ni de acercarse.


Por Juan Pairet Iglesias
@Wanchopex


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