'Here (Aquí)' - La vida pasa
La última película de Robert Zemeckis es cuanto menos, curiosa. Una película cuanto menos curiosa por parte de un cineasta inquieto que no termina de encontrar su sitio ni de encontrarse a sí mismo en este siglo XXI. Un cineasta inquieto que, por otro lado, apoyado siempre en la técnica y en los efectos visuales, nunca ha dejado de intentar probar cosas diferentes... con resultados desiguales y, a menudo, agridulces. Incluso descafeinados.
Pero no por ello ha dejado de intentarlo. Ni nosotros tampoco.
No se puede decir desde luego que Zemeckis se haya acomodado, o que haya estado haciendo siempre la misma película, cuando todas ellas presentan algo de valor: su interés por resultar distintivas y reconocibles. Incluso el remake del 'Pinocho' de Disney... aunque no sea el mejor ejemplo. Ni mucho menos uno tan bueno como el de 'Here (Aquí)', la película más cercana al experimento que ha hecho nunca el también responsable de 'Polar Express'.
Por más que a ambas les pese la misma virtud: una apuesta técnica y formal tan característica que tanto las define como las condiciona y, en última instancia, las canibaliza. O cuando la forma de hacer la película acaba siendo la película en detrimento de la propia película, por más que si no se hubiera hecho de dicha forma... no hubiera habido película. 'Here (Aquí)' es así, porque usted está aquí. Es el medio y a la vez el fin de "el fin justifica los medios".
La pregunta, por supuesto, es obligada: ¿El fin justifica los medios?
Sí... y no del todo. Aunque el problema, en verdad, ni es la técnica ni el concepto en sí mismos, sino aquello que se pretende envolver con ambas: el guión. 'Here (Aquí)' es, en esencia, la historia de una habitación. La cámara está siempre fija, quieta, inerte, mientras la vida se desarrolla frente a ella, con continuos saltos en el tiempo y cambio de personajes. La idea, el concepto, es evidente y claro, manifiesto y obvio: el paso del tiempo y el círculo de la vida.
El problema, lo dicho, es un guión poco incisivo, poco innovador y en líneas generales poco apasionante y sorprendente. Algo parecido a lo que sucedía con 'La zona de interés': un concepto en potencia muy interesante al que la historia propuesta no termina de dar vida. La propuesta formal lo sostiene todo, pero con más curiosidad que interés gracias a los continuos saltos temporales, por más que por lo general se sientan aleatorios y arbitrarios.
Como si fueran escenas sueltas de sitcoms sin risas enlatadas que nos fuéramos encontrando haciendo una larga y dubitativa pasada de 90 minutos de duración.
"Veo el concepto, sus intenciones. Pero me falta la película", decía de 'La zona de interés'. Lo que le falta a 'Here (Aquí)' es más bien chicha. Y un guión algo más que funcional que ponga en valor una apuesta técnica y narrativa virtualmente única. 'Here (Aquí) se ve con agrado, pero a pesar de la curiosidad constante que despiertan su planteamiento y sobre todo recursos visuales, resulta fría y distante a nivel dramático, incluso convencional y vulgar.
Como si estuviera en cualquier lugar menos, precisamente, aquí.

Por Juan Pairet Iglesias
@Wanchopex









Le doy un 6.
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3/10
Con algo tan sencillo como hablar de que "el tiempo pasa rápido y la de cosas que vería un espacio/lugar si este hablara" se podrían haber hecho muchas más cosas. Un film que resulta fácilmente olvidable y que no aprueba.
Es ambiciosa. Coger un espacio y contar su historia, desde su origen más primigenio, a través de los seres vivos que han pasado por ahí (al mismo tiempo que vemos la vida de estos) suena interesante, pero lo que la hace más especial es que todo esto lo vemos a través del mismo plano fijo.
Ahí Robert Zemeckis sigue demostrando que es un director inquieto al que le encanta salir siempre que puede de su zona de confort. La originalidad y el ingenio de esta obra no se pueden discutir, ni tampoco que tiene un discurso precioso sobre las historias que esconden los diferentes trozos de tierra sobre los que vivimos. Pero lo que Zemeckis te da, Zemeckis te lo quita.
Su obsesión con el rejuvenecimiento facial y el CGI está más presente que nunca, haciendo lucir digitalmente horrenda a una película que pretende ser humanista. Ver los rostros rejuvenecidos de Tom Hanks o Robin Wright en primer plano, despertando esa inevitable sensación de uncanny valley propia de los videojuegos, desprovee de emoción casi por completo a la película.
Tampoco ayudan las transiciones digitales que parecen hechas con IA, en constante lucha con otro tipo de transición más orgánico, basada en fundir elementos entre épocas dándole un gran significado a cada transición entre historias. Historias que, por otro lado, dejando a un lado la principal, están muy desdibujadas y no aportan demasiado.
Aquí había potencial para hacer una gran película, o por lo menos una buena, y aunque tenga destellos propios de una gran película se queda en un intento fallido.