'Letras robadas' - La casita de John Carney
La nueva película de John Carney. ¿De quién? John Carney, el responsable de 'Once (Una vez)', 'Begin Again', 'Sing Street' y 'Flora y su hijo Max'. Todas ellas con un fuerte componente musical, al igual que por supuesto 'Letras robadas'. Salta a la vista, y también al oído, en otra modesta y bienintencionada película que satisfará al predispuesto... pero no terminará de llenar al reticente, más si cabe todavía que sus anteriores trabajos.
El patrón es tan claro como obvias son las intenciones y coherentes son los resultados. Que a Carney le falta mala baba y colmillo es igual de evidente, tanto o más que lo es su película menos lograda. En efecto, me refiero a 'Letras robadas': Una sobre ser auténtico que resulta muy poco auténtica, aún incluso dentro de sus propios términos de fantasía pop para gente de mediana edad. Carney es tan amable que se pasa de amabilidad.
Tan blando... que no puedo dejar de asociarla a películas como 'Outcome', concebidas en apariencia como fondo de armario para streaming. Películas como 'Letras robadas' que entran y salen de la habitación sin que nadie repare en su presencia; en gran parte, porque no tienen intención alguna de llamar la atención. Películas muy discretas que se parapetan en una aparente sencillez y honestidad ante las que resulta incómodo ser duro.
Porque a diferencia de Jonah Hill, Carney no se puede decir que engañe a nadie. Es cierto que 'Letras robadas' es una melodía predecible que juega a lo seguro, y tan sobre seguro como una estrella del pop cincuentón que sube al escenario a tocar la guitarra sentado en una silla. No sea que pase algo... que se salga del guión. Esto es, 'Letras robadas' es, en líneas generales, lo que uno se puede imaginar que es con tan sólo sumar dos más dos.
Pero no deja de ser a lo que Carney siempre juega: A tocar en pubs, no a llenar estadios. A disfrutar de la música, no a ser una estrella. Por más que las maneras sean tan poco creíbles como en 'Letras robadas', circunscrita a una especie de bucólica rutina fácil y sin sobresaltos que pueda actuar a modo de hilo musical. Estar de fondo, acompañar, no molestar (si es que uno repara en su presencia). Ser simplemente. Simplemente música.
Cuanto menos música, y no mero ruido.

Por Juan Pairet Iglesias
@Wanchopex





