'Matchbox: La película' - El cielo es el límite
'Luck', 'Ghosting', 'Plan en familia', 'El abismo secreto', 'La fuente de la eterna juventud', 'Plan en familia 2' y 'Mayday'. Si no he contado mal, 'Matchbox: La película' es la octava película de Skydance para Apple. La misma compañía que, por cierto, acaba de comprar Warner Bros. después de haber hecho lo propio con Paramount Pictures. Visto así, lo cierto es que no pinta bien. Porque David Ellison no es que parezca demasiado interesado en hacer... cine.
No, al menos, en hacer alguno de esos "clásicos" por los que nos gusta recordar a Warner o a Paramount. Sí, también ha colaborado en, por ejemplo, las últimas entregas de 'Misión: Imposible', si bien el mérito y sobre todo el interés parece ser cosa de Tom Cruise. Y de Christopher McQuarrie. No tanto de una compañía, la de Ellison, que visto lo visto, lo dicho, parece interesada en hacer poco más que películas como esta Matchbox... "La película". Por si hubiera alguna duda.
Por si a alguien se le ocurriera poner en duda su condición de... película. De una que podemos resumir en dos palabras: déjà vu. No hay nada que sorprenda o sea particularmente novedoso en 'Matchbox: La película', comedia de acción comercial que viene a ser lo que parece: una apuesta sobre seguro, entendido como una en la que te devuelven lo mismo que se ha apostado. Ni se gana ni se pierde. Dos horas tan distraídas (o no) como uno pretenda que lo puedan ser.
Depende de lo que se esté haciendo en ese momento. Porque 'Matchbox: La película', al igual que buena parte de las películas (citadas o no) de Skydance, está concebida como ese fondo de pantalla simple y facilón que uno se pone mientras hace las tareas del hogar. O está de resaca. O está de camino al curro. O está en el curro. Ahí hay un patrón al que a Sam Hargrave, especialista de acción reconvertido en directo, no le pagan por romper. Tampoco a John Cena.
Un John Cena que, al igual que por ejemplo Jessica Biel, Corey Stoll o Danai Gurira, no es tanto que cumpla como que simplemente preste su cuerpo para el pecado (mientras en su cabeza está pensando en el negocio). Un negocio, el del streaming, que a juzgar por los hechos no parece tener un control de calidad, ni exigente ni no exigente. Total, si cualquier película, vídeo o contenido está a dos clics de distancia, ¿por qué esforzarse más de lo que lo va a hacer el espectador?
Lo que conduce a una cuestión peliaguda: si tu intención no es hacer CINE, ¿por qué comprar dos grandes estudios como Paramount y Warner Bros.? Si tu intención es quemar el dinero en producciones como 'Matchbox: La película' -que a buen seguro no ha salido barata (aunque no lo parezca)-, ¿por qué no al menos dárselo a alguien como Jonathan Goldstein y John Francis Daley para que te hagan una secuela de 'Dungeons & Dragons: Honor entre ladrones'...?
Sí, porque 'Mayday' es la excepción a la regla este "matchbox" confirma.

Por Juan Pairet Iglesias
@Wanchopex










