'Miroirs No. 3' - Esa sensación
Que Christian Petzold recurra tanto a Paula Beer tiene tanto sentido como cuando en su momento recurría a Nina Hoss. Petzold, como Leonardo DiCaprio, parece querer seguir sintiéndose joven a pesar de que su cine, tan clásico y contenido, incluso anclado en el pasado, sugiere lo contrario.
'Miroirs No. 3', la última película del cineasta alemán, es, utilizando un símil futbolístico, como salir a jugar un partido a verlas venir y sin ningún atacante, y a pesar de la indolencia del rival y que el empate a cero no satisface a nadie, no variar el planteamiento. A ver si suena la flauta. O algo así.
Recibida con la misma indiferencia que la muerte del novio de Beer con la que arranca, la película, un tanto remolona, tarda más de una hora en ser consciente de lo que ya intuía ser consciente el público a los diez minutos; o cuánto menos, en empezar a comportarse como si en efecto, lo fuera.
Ni aun así, 'Miroirs No. 3' sale de su apatía y monotonía, con una Paula Beer que, como la estrella de la función, y siguiendo con los símiles futbolísticos, no encuentra a quién pasarle la pelota del centro campo en adelante y con ello, generar algún tipo de peligro; o cuánto menos, la sensación.

Por Juan Pairet Iglesias
@Wanchopex
