'Mustang' - Cinco novias para cinco novios
Lo que mejor define el debut como directora de largometrajes de Deniz Gamze Ergüven es su sencillez como una película, ante todo, llena de vida. No por esa cámara calculadamente inquieta (que también); no por el dinamismo de su historia (que también); no por lo fácil que nos enamoramos de cada una de sus protagonistas (que también... y que conste que lo hacemos, principalmente, por lo bien dibujadas que están, por cuánto nos las creemos); no por la exquisita luminosidad de su fotografía.
Es por todo esto, y por algo más. Algo mucho menos palpable; algo mucho más importante... es porque, de alguna manera, se siente en prácticamente todas sus escenas, sus encuadres y sus diálogos, que el conjunto es un organismo que mira, observa, reacciona a los estímulos... en definitiva (y perdonen si me repito, pero es importante), que está vivo. Una película, de nombre 'Mustang', que no trata de adoctrinar y/o de moralizar, sólo mostrar una circunstancia con sencillez y cálida cercanía cotidiana.
Es, principalmente, por lo que 'Mustang' funciona tan bien y tiende a gustar por mera, pura, genuina inercia. Por el tema de fondo, y por cómo lo trata: A saber, el matrimonio forzoso (destino al que parecen abocadas las cinco hermanas protagonistas de la historia). La buena noticia es que dicho motivo es más bien una excusa para llegar a lo que artísticamente importa más, evitando de paso que hablar de un sujeto ''fundamental'' se convierta en una excusa "suficiente" para justificar sus carencias.
No es el caso de Gamze Ergüven, que tiene claro que lo que más importa en su filme es el retrato humano. Condicionado por las circunstancias, claro está, pero nunca aplastado por la gravedad de éstas. Así, hasta en la ruralidad más opresiva, y con la promesa de salvación de Estambul a más de mil kilómetros de distancia, se impone la voluntad (o necesidad) de la emancipación, al gravísimo error de su negación; se impone la magia de esos pequeños momentos que nunca se olvidan, a la urgencia de la denuncia. Se impone, en definitiva, la vida a todo lo que va en su contra.
Chapeau.

Por Juan Pairet Iglesias & Víctor Esquirol Molinas
@Wanchopex / @VctorEsquirol
Esta segunda parte es más floja que la primera. Su propósito parece estar más encaminado a ser un trámite con respecto a la siguiente que con asegurar la calidad de esta. Una película bastante plana y sosa, con muchos detalles perfectamente prescindibles (de hecho, creía que estaba viendo la versión extendida pero no) con los que se habría podido recortar media hora mínimo. No hay una definición clara en el hilo argumental y la tensión presente a lo largo del filme se disipa sin más.
Tardamos media película en llegar a los juegos, y en este caso (independientemente de que sea mejor o peor adaptación), la acción se queda en una simple promesa. No sé si influenciado por lo anterior, he encontrado a ambos protagonistas menos convincentes y más fríos.
Destaco positivamente la imagen, vestuario y efectos especiales.
A mí me parece que esta saga se parece cada vez más a Crepúsculo. En ambas el inicio era decente pero en las secuelas por querer aprovechar el efecto fan adolescente descuidan muchos aspectos e intentan "alargar demasiado el chicle". Además la relación entre Katniss con Peeta y Gale (con la indecisión y demás) tal como está planteada me recuerda a la de Bella con Jacob y Edward; y no es precisamente un recuerdo positivo xD
Resumiendo, para mí peor que la primera. Nota: 5,5
PD: cada vez me transmite menos confianza esta saga...
Depurada dirección de Francis Lawrence, que completa un trabajo con las 3 s por así decirlo; sólido, solvente y sonoro. El resto lo pone Jennifer Lawrence. Genial esta chica.
Katniss Everdeen, la Harry Potter de la generación siguiente a la nuestra.
Tras la primera toma de contacto con la quadrilogía de 'Los juegos del hambre' satisfactoria a secas, era el momento de continuar con la historia de Katniss Everdeen y compañía, solo que continuar...tienen una idea un poco curiosa de lo que es continuar.
Tras la primera entrega, parecía claro que a los personajes supervivientes les aguardaba un destino diferente para esta secuela; sin embargo, realmente meten pinceladas de cosas nuevas y el núcleo sigue siendo lo mismo que en la cinta de 2012, verles luchar en Los juegos del hambre. Eso sí, con algunos rostros nuevos como Philip Seymour Hoffman (que en paz descanse), Jeffrey Wright, Amanda Plummer o Sam Claflin (que no es culpa suya, pero tiene una cara de arrogante que no puede con ella).
La excusa para regresar a los juegos no voy a decir que no está bien pensada, pues es natural que el presidente Snow quiera seguir manejando el cotarro a su antojo. Eso sí, creo que no les habría venido mal dar más de una vuelta más a la cabeza y pensar otras cosas, aunque puedo entender que mostrar de nuevo las escenas de acción dentro de aquel escenario de lucha sin cuartel era un caramelo demasiado bueno para dejarlo pasar. Si yo hubiera sido guionista en esta, desde luego que habría intentado meter algo nuevo, como persecución a los supervivientes, ayuda externa de los protagonistas para otros participantes o lo que sea.
Otra cosa aparte son las conveniencias de guion indisimuladas como en el caso de la nube tóxica que es un ejemplo palmario de conveniencia, pero hay que aceptar estas cosas para continuar con el filme y no cortarlo a las primeras de cambio. Pero lo compensan otros matices de la historia como las mentiras sobre las que se sustentan estos juegos y toda su parafernalia de alrededor.
No cabe duda de que sigue cumpliendo en entretenimiento y el listón sigue igualando a su primera entrega. Los actores demuestran ser los adecuados para sus respectivos personajes, los nuevos fichajes encajan de forma natural, los efectos especiales están muy bien realizados y el guion, si bien tiene momentos en los que se hace algo pesado, se mantiene llevadera a grandes rasgos. Quedando dos películas más en el tintero no me cabe duda de que habrán puesto toda la carne en el asador porque repetir otra vez la misma fórmula por 3ª vez ya llegaría a ser muy cansino.
6