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'Todos hablan de Jamie' - Mola en la medida que debe molar

Vía El Séptimo Arte por 14 de septiembre de 2021
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Es curioso como cambia la vida. En su momento, cuando era más joven y aún más ignorante, decía que no me gustaban los musicales. Era una respuesta instintiva, supongo, a películas como 'Flashdance', 'Footloose', 'Dirty Dancing' o 'Breakin''. Del mismo modo que también decía que tampoco me gustaban los westerns. Era como digo, alguien demasiado tierno para tener alguna idea realmente formada sobre algo. Cosas que uno empezó a saber que se decían por decir cuando empezó a ver (y a disfrutar) de películas como 'Sin perdón', 'Wyatt Earp' o 'Rápida y mortal'.

O en el caso de los musicales, películas como 'Moulin Rouge', 'Chicago' o 'Sweeney Todd' y clásicos como 'West Side Story', 'Grease' o 'All That Jazz'. No obstante, calibré mi gusto por los musicales en base a producciones como 'The Rocky Horror Picture Show', 'La manzana', 'Granujas a todo ritmo' o 'La tienda de los horrores'. ¿Y que me refiero con calibrar? Pues que al igual que me sucedió hace un par de semanas con 'Cenicienta', no les pido que sean necesariamente lo que se dice una buena película, sino que sus canciones y/o sus números musicales me molen.

Y esa viene a ser la palabra, algo a veces tan inespecífico y caprichoso como molar. Especialmente, si no tienen el glamour de 'Mary Poppins', el descaro de 'El gran showman' o la excentricidad de 'Repo! The Genetic Opera'. Especialmente si, como le ocurre a 'Todos hablan de Jamie', como película, son tan corrientes que la música es lo que les da una razón para vivir; también, por supuesto, para ser vistas y disfrutadas en su justa medida: La que proporcionan unas canciones y números musicales que en su mayoría, molan en la medida que deben molar.

Vamos, lo mismo que ocurre con las películas "de hostias": Uno podría adelantar entre medias y no dejaría de entender la película, tal cual. Porque no hay mucho que entender que no sea evidente, como tan evidente es el tramo final y el mensaje de 'Todos hablan de Jamie', una especie de 'Billy Elliot' vestido de drag queen. No es precisamente una película que se caracterice por su sutileza, ni mucho menos por romper moldes, siendo que bajo su posible apariencia nos encontramos con un relato más bien tradicional enmarcado en un contexto más bien conservador.

No se trata de re-escribir el cuento como en la también muy disfrutable 'Cenicienta', sino de ampliar su radio de acción: Si hace 20 años era un niño que quería ser bailarín, ahora es un hombre que quiere ser drag queen. Tan sencillo como la propia película, un musical aleccionador cuyas canciones y números musicales levantan por encima de lo común y ordinario, incluso de lo convencional. Casi dos horas agradables de ver y (sobre todo) escuchar que cumplen con el axioma del cine musical que "mola": Sonreír mientras en nuestra cabeza resuenan alguna de sus canciones.


Por Juan Pairet Iglesias
@Wanchopex

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