'Último robo en Berlín' - Tierra arrasada
La última película de Thomas Arslan falla en lo más elemental: Aportar algo, lo que sea a un predecible telefilme criminal de tintes clásicos que se desarrolla de manera harto básica, sosa y rutinaria.
Los ingredientes, y por lo tanto el potencial están ahí, en lo que bien podría haber sido un remedo (barato o no) de 'Drive' o 'Heat'. Pero Arslan se empeña en obviarlos y no darles ninguna forma o definición, ofreciendo un neo-noir muy basto y anacrónico, especialmente anticlimático.
De una manera consciente, calculada y deliberada, es más que posible (u obvio). Pero también de una manera tan plana y apagada, tan austera que más que estilo lo que transmite es desgana, rasmia, falta de interés. En 'Último robo en Berlín' todo es tan basto, está tan poco definido y es tan consecuente y lineal, tan plano e irrelevante que dicho sea a las claras, aburre.
Porque no hay nada en 'Último robo en Berlín' que nos importe o sea relevante, ni tampoco un solo elemento o ingrediente que no hayamos visto ya en alguna otra película representado, además, con un mínimo de pasión. De energía. De gracia. De interés. ¿O de ganas?

Por Juan Pairet Iglesias
@Wanchopex



