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'Vergüenza' (T2) - Cuando menos es más

Vía El Séptimo Arte por 28 de noviembre de 2018
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¿Qué esperar de una continuación sino más de lo mismo... pero que a la vez sea algo ligeramente diferente? Eso viene a ser la segunda temporada de 'Vergüenza', más de lo mismo pero a la vez, algo ligeramente diferente. Todo ello en el buen sentido, en el de la consiguiente evolución sin revolución aunque los seis episodios que consta esta nueva temporada sepan a menos que los diez de la primera.

A menos, que no a mucho menos. No es una certeza, porque nunca lo es ni puede serlo a la primera, pero si una sensación. Cierta u oportunista, circunstancial o por defecto. Pero es lo que queda, la sensación de uno mismo que al fin y al cabo, es la que cuenta (para uno mismo, al menos): Esta segunda temporada, una vez presentados Jesús y Nuria, como que va a saco. Como que ya vamos a lo que vamos.

Tanto a un lado como al otro, sin disimulos. Y ahí es dónde vuelve a hacerse grande esta 'Vergüenza', en su capacidad para ser lo quiere, y lo que queremos que sea, sin por ello dejar un margen para la debida sorpresa. Más de lo mismo, pero a la vez, algo ligeramente diferente: Y encima padres. Una nota de color que sin alterar el compás, le añade un sonido que aunque nuevo nos resulta muy familiar.

Hay nuevos miembros en la familia y nuevos personajes a su alrededor. Un rodaje imposible, un viaje a Mallorca y una pieza de embutido completan los ingredientes de esta nueva temporada que a los puntos, como si fuera como la primera; que en la práctica, como si fuera la segunda. Y a disfrutar de nuevo, como niños grandes, haciendo bueno aquel dicho de "lo bueno si es breve, dos veces bueno".

Aprovechando el tiempo para con menos, parecer más aunque no lo sea, necesariamente. El efecto bola de nieve, de arrastre. De la confianza y la complicidad. Del estado de las cosas, de dónde vienen, siempre con una sonrisa, y de a dónde van, siempre con mala leche y una cucharada de acidez, en un contexto en verdad dramático que sin embargo entra con otro dicho por bandera: Al mal tiempo, buena cara.

Y al que vio la primera, ya sabe que esperar de una segunda que cumple con la norma: Más de lo mismo, pero ligeramente diferente. De nuevo un visto y no visto, de muy ágil visionado y una enorme satisfacción cómplice no exenta de una amenazante moraleja que siempre deberíamos tener muy presente: Nunca perdamos el sentido del humor, porque llegado el caso Jesús y Nuria podemos ser cualquiera.

Y a esperar a ese especial de Navidad con toda la vergüenza del mundo.


Por Juan Pairet Iglesias
@Wanchopex


Vergüenza

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