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'Vida oculta' - Bienvenidos a SU cine

Vía El Séptimo Arte por 06 de febrero de 2020
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Han pasado casi siete años desde el estreno (en España) de la (para mí) última película de Terrence Malick. Casi siete largos años desde 'To the Wonder' que se compensan, y con creces, con esta 'Vida oculta' de unas tres horas casi igual de largas. No sé que habrá hecho el Sr. Malick entre tanto. Ni lo sé, ni lo conozco, ni me importa. Casi siete largos años, tanto como para que prácticamente nos hubiéramos olvidado de él...

Y de su onerosa, presuntuosa, soberbia y ensimismada forma de narrar lo humano y terrenal de manera esotérica y divina. De lo estimulante y a su vez agotador del genio de Malick, un cineasta como la suma de las copas de todos los pinos de un bosque que al igual que Bobby Fischer parece vivir en su propia burbuja vital. Malick es apasionante y extenuante en su orgullosa obstinación. En su implacable trasunto de la mística audiovisual.

Basada en hechos reales, 'Vida oculta' es la historia de un campesino austríaco, Franz Jägerstätter, que se negó a seguirle la corriente a los nazis en la II Guerra Mundial... a pesar del alto coste que eso podía suponer, y que de hecho supuso para él y su familia. "Su fe inquebrantable y el amor por su esposa Fani e hijas lo que le permite aferrarse a la vida", como al Sr. Malick al esplendor sin miramientos ni vergüenza alguna de SU cine.

'Vida oculta' es puro Malick. En la salud y en la enfermedad. En lo humano y en lo divino. De principio a fin. Abrumador y extenuante a partes iguales: Casi tres horas de cine que sentimos en nuestras cabezas, en nuestros corazones, en nuestros espíritus como una variación cinéfila del masoquismo sexual. Una película que te golpea como Tyler Durden se golpeaba a sí mismo. Una película de Terrence Malick en todo su doloroso esplendor.

Si, unos 15, 25 ó 35 minutos menos le hubieran sentado de fábula, como también le hubiera podido sentar de fábula centrarse en lo narrativo y no en lo reflexivo o tirar de trípode mucho más a menudo. Pero entonces, claro está, no hubiera sido como es una película de este Sr. Malick fagocitado por el otro Sr. Malick. El agotador exceso, uno más de un genio desbocado y aún más enamorado de su egolatría y caligrafía que Quentin Tarantino.


Por Juan Pairet Iglesias
@Wanchopex


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